La Escritura, el don de Dios a su pueblo

Las palabras pueden ser muchas y diferentes, pero Dios tiene una palabra que decir.  Dios se nos da en su Palabra, en la Biblia.

Lectura recomendada por Mons. Merino

Fuente: Revista – Imágenes de la fe/ Enero 2015/ No. 489
Por: Pedro Ignacio Fraile Yécora – Biblista

Diez preguntas sobre la Biblia

1. ¿Por qué leer la Biblia y no otro libro? Los cristianos creemos que Dios nos habla en las situaciones que vivimos, en las personas con las que convivimos y en su palabra. La Biblia se puede leer legítimamente como legado histórico, literario y espiritual de la humanidad. Pero un cristiano no solo lee la Biblia, sino que la “escucha” con dedicación y atención porque reconoce en ella la “Palabra de Dios”,

2.  ¿Es un libro o una biblioteca? Decimos que es una “biblioteca” porque está formada por muchos libros de distintas épocas y de diferentes géneros literarios.  Siendo una respuesta correcta, no le hace sin embargo justicia. La Biblia, aun siendo plural en épocas y estilos, conserva una unidad y una coherencia interna. Dios no tiene “muchos mensajes” a elegir, sino uno solo: Dios salva porque ama; Dios ama salvando.

3. ¿Tiene la Biblia un orden interno? La Biblia recoge la gran historia de salvación que comienza y culmina. El libro del Génesis es el libro de los “comienzos”, de los “orígenes”, de los primeros pasos de esta historia: El Apocalipsis hace que miremos al futuro, pero no un futuro de destrucción, sino de plenitud y realización en la persona de Cristo.

4. ¿Podemos decir que el cristianismo es una “religión del libro”? Con este nombre se citan al judaísmo, el cristianismo y el islam porque los tres se remiten un libro: Tanaj, Biblia, Corán. El cristianismo, sinembargo, no lo acepta porque su fundamento no es un conjunto de textos, sino Jesús, Palabra de Dios encarnada.

5. ¿Por qué leer el Antiguo Testamento?  Muchos cristianos se conforman con el Nuevo Testamento porque les es más accesible; pero no es suficiente.  La historia de la salvación se abre a toda la humanidad (Adán), y culmina en Jesucrísto, que es la respuesta al misterio del ser humano. Dios ha establecido una sola alianza con Dios, que se anuncia en el Antiguo Testamento (Antigua Alianza) y se cumple en el Nuevo Testamento (Nueva Alianza).

6. ¿Por qué libro debemos comenzar?  Para muchos lo más didáctico es comenzar por el Nuevo Testamento, en concreto por los evangelios, para descubrir su riqueza al mismo tiempo que su cercanía; luego se pasaría al Antiguo Testamento. No falta quienes piensan que hay que comenzar por el Éxodo, acontecimiento de liberación de Dios. Otros prefieren hacer una lectura continua de la historia de la salvación, desde el Génesis hasta que culmina en Cristo.

7.  ¿El Antiguo y el Nuevo Testamento, hablan del mismo Dios?  Esta dificultad es tan antigua como la misma Iglesia. Desde los primeros momentos no faltaron quienes sostenían que no podía ser el mismo Dios el del Antiguo Testamento y el de Jesús. No es una pregunta sin respuesta: Dios se va revelando en la historia, progresivamente. Las distintas experiencias del pueblo y de las personas van purificando y perfilando la imagen de Dios. Los cristianos creemos en el Dios que se revela en Jesús, a quien confesamos como su Hijo.

8.  ¿Debemos rechazar los “libros apócrifos”? La Escritura que leemos, aceptamos y escuchamos como Palabra de Dios es una Palabra autorizada y con autoridad; decimos que es “canónica”, esto es, que es “normativa” en la comunidad de fe cristiana. Hay además otros libros de literatura religiosa que no son aceptados como “canónicos”; son los llamados “apócrifos”, porque se ponían aparte (literalmente apócrifo significa “escondidos”). La literatura apócrifa es muy variada y hay que hacer muchas distinciones. A veces son relatos ingenuos que pretenden llenar las lagunas sobre la infancia de la Virgen o sobre la infancia de Jesús que no se encuentran en los canónicos. Otros libros son apócrifos porque representan corrientes de pensamiento abiertamente contradictorias con los evangelios de la primitiva iglesia. Hay que estudiar cada uno de los textos apócrifos en particular antes de emitir un juicio general sobre ellos.

9.  ¿Puede entender la Biblia una persona no creyente? La Biblia recoge la tradición histórica y religiosa de Israel (Antiguo Testamento) y de la Iglesia (Nuevo Testamento). Una persona bien formada, con las herramientas necesarias, puede comprender el pensamiento bíblico. Ahora bien; la Biblia es un libro escrito por creyentes para creyentes. No solo busca hablar de un pueblo que es creyente, sino que busca suscitar la fe. Es la narración de Dios; por eso una persona creyente logra una sintonía en la fe para comprender la Escritura que la persona no creyente no alcanza.

10. ¿Habría que actualizar la Biblia al lenguaje moderno?  La Biblia habla del antiguo pueblo de Israel y de la Iglesia naciente. Nos separan muchos siglos y unas costumbres y tradiciones que con frecuencia nos son ajenas. Es necesario un esfuerzo y una labor rigurosa que recree la trama histórica sobre la que se escribe la Biblia, al igual que explicar sus tradiciones, símbolos e imágenes propias. Sin embargo son atemporales el mensaje sobre el ser humano y sobre el designio de Dios para toda la humanidad; la novedad de Jesús a la hora revelarnos la experiencia de Dios. La Biblia siempre es actual, y siempre debe ser actualizada.