La deuda de Europa con los benedictinos

Artículo tomado de la revista: Vida Nueva no. 2903

Un congreso subraya la gran obra de los monjes durante más de quince siglos

“La ciencia, la agricultura, la filosofía, la cultura o la formación de los estados europeos no se entenderían sin la
participación de los monjes benedictinos”. Esta afirmación, sostenida por su director académico, Alejandro Rodríguez de la Peña, fue el eje sobre el que discurrieron las reflexiones surgidas en el I Congreso Internacional Benedictino, celebrado del 11 al 13 de julio en la abadía del Valle de los Caídos, de Madrid, bajo el título El monacato benedictino y la cristianización de Europa.
En la conferencia inaugural, el día de san Benito, el abad del Valle de los Caídos, Anselmo Álvarez Navarrete, aludió a que “el Evangelio fue la primera constitución europea, ya que inspiró la estructura básica del ser de los pueblos del continente más allá de Ilustraciones, ideologías y teorizaciones políticas, hasta que el materialismo y el relativismo de los últimos tiempos han borrado casi sus huellas”.
El impulso de la economía, de los avances tecnológicos, el tratamiento y la protección de los bosques, el aprovechamiento del viento y del agua para construir artilugios como los molinos de viento y de agua fueron algunos de los avances originados alrededor de los monasterios benedictinos, según fueron desgranado los ponentes durante el segundo día del congreso, en el que participaron 120 personas.
Esa misma jornada, el medievalista de prestigio internacional Antonio Linage
Conde, en su conferencia Los benedictinos en el hacer y permanecer de Europa, afirmó que la figura de san Bonifacio “es decisiva para la consecución de la unidad europea, puesto que consiguió vincular en aquella época lo que era el Norte (Germania) y Sur (Francia) con el papado de Roma”. Asimismo, se subrayó el papel de esta comunidad en la evangelización de los distintos pueblos del continente tras la debacle del Imperio Romano de Occidente, con alrededor de 600 monasterios y más de 20.000 monjes en el siglo XII, y con fundaciones que llegaron incluso al Líbano o Siria.

Búsqueda de Dios

El arzobispo de Madrid, Antonio Ma Rouco, clausuró este Congreso -que se espera que tenga continuidad- con una intervención donde destacó la implicación de los últimos papas en la evangelización de Europa. La alusión del cardenal Rauco a la búsqueda de Dios impresa en cada hombre tuvo su prolegómeno a cargo de Melchor Sánchez de Toca, secretario del Consejo Pontificio para la Cultura, quien subrayó la conveniencia de nuestra época, porque “estos tiempos son los que Dios nos ha dado para amar a los hombres y para los que estamos llamados a captar la semilla de verdad que hay en cada cultura”, informan los organizadores.

Comentario de Monseñor Merino sobre este artículo:

Lamentablemente hoy se comenta mucho que “Europa” está descristianizada (¿?). San Juan Pablo II sí advirtió a toda Europa, cuando se estaba elaborando la “Carta Magna de Europa” que no olvidaran “sus raíces cristianas”, pero ni caso le hicieron.  Mi eximio y querido profesor de Historia de la Iglesia en la Universidad Pontificia de Salamanca, P. Ricardo García Villoslada, buen conocedor  de la historia europea y mundial, calificaba de “enorme y delicada” la Edad Media.  Montecasino es un modelo: muchos poblados de Europa nacieron, crecieron y maduraron, a la sombra y alrededor de un “monasterio”.  Era escuela humanística y “universidad laboral de artes y oficio” para toda la gente de su entorno.  Hoy, para muchos, la Edad Media es “oscurantismo e ignorancia”.  ¿Así es la ciencia del hombre?

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