A la Sagrada Familia: Navidad 2017

“¡He aquí he puesto una puerta abierta, delante de ti; la cual nadie puede cerrar!” Apo.3:8

Jesús, José y María
Llegaron a Borinquén
Entraron a San Juan
Por la puerta Antigua
De la ciudad capital…

Era la media noche
Nadie les vio pasar,
Soplaba un viento fuerte
De onda tropical…

Caminan, van cansados
De tanto caminar,
Tocan de puerta en puerta,
Nadie responde al llamar.
¡María lleva en sus brazos el Tesoro Celestial!

Muchos duermen tranquilos,
Otros alegres están,
Celebrando las fiestas, noche de Navidad,
Tocan güiros y maracas…

¡No llegaron a escuchar!

Se dirigen a la iglesia
También a la Catedral,
A la Capilla del Cristo,
Todas cerradas están…

¡Ay que triste Navidad, que Noche Buena fatal!
Llega Jesús a Borinquén
Nadie lo puede albergar…

¡María está tan cansada!
¿Dónde podrán pernoctar?
Al final de aquella cuesta
De la ciudad señorial…
Suben perdidos, sin fuerzas…
¡Ay, qué triste Navidad!
¡¡Ven un refugio pequeño,
Cual nido colgando hacia el mar!!
¡¡Oh Garita, seas bendita,
Tu pudiste albergar, a la Sagrada Familia
¡En nuestro Viejo San Juan!!
Teresa Pérez

 

Oración por los Padres

Oración por los Padres

Señor Jesús

Tú nos dices que en el cielo hay un Padre. También tenemos padres en la tierra: nos dan la vida y nos educan; por ellos oramos hoy y prometemos:

ser respetuosos y obedientes,
ser agradecidos a sus desvelos y trabajos,
cultivar la bondad que en nosotros sembraron,
comprender y disculpar sus limitaciones,
nunca abandonarlos cuando sean ancianos.

Señor Jesús

Tú nos dices que Dios tiene rostro humano, que perdona al hijo pródigo, al frustrado. Por eso te pedimos que nuestros papás se parezcan más a ese Dios-encarnado:

que nunca nieguen ni abandonen a sus hijos,
que respeten la identidad de cada uno,
que no se cansen de apoyar y de esperar,
que no se avergüencen de los hijos fracasados.

Señor Jesús

Tú sabes que la vida es difícil para los hijos de este tiempo.
Con la oración del “Padre-nuestro” te pedimos por todos los padres humanos:

que puedan dar pan a sus hijos,
que sepan orientar las locuras juveniles,
que sepan defenderlos del peligro,
que les eviten caer en tentación a pesar de la fragilidad del propio barro.

Señor Jesús

Da paz a los padres difuntos.
Da fuerza a los que luchan todavía por guardar la fidelidad, la unión, la fe, el amor con que Tú nos has amado. Amén.

(Benjamín García F.)

Espíritu Santo, dulce huésped del alma…

El Espíritu Santo el Defensor, el Paráclito,
el dulce huésped del alma,
no solo habita en mi,
sino que lleva a mi cuerpo y a mi alma
a la plenitud del ser, donde alcanza
la plenitud de su amor.

Es en ese amor que nuestra vida
va tomando dimensión de eternidad.
Es en ese amor, dado y compartido,
que experimentamos la realidad eterna
de nuestra existencia, aquí y ahora.

Espíritu Santo, mi amado defensor y libertador,
desde esa intimidad que vives en mi,
porque existes y habitas en la profundidad de mi ser,
donde nacen y se desarrollan,
todas las raices de mis comportamientos,
te suplico que rompas, desde la raíz,
todas esas cosas que me alejan de Dios
y no permitas que los malos hábitos dominen mi existir.
Tu que habitas en la profundidad de mi existencia
renueva todo mi ser con la fuerza y la vitalidad de tu Ser,
para que surja en mi un nuevo amanecer.
¡Espíritu Santo, desde esa intimidad que vives en mi,
libérame y toma posesión de todo mi ser! Amen

¡Feliz día de Pentecostés!

¡Paz y Bien!!! Diac. Ricardo