NS 14. ¿Cuánto vales tú?

¿No saben que su cuerpo es santuario del Espíritu Santo que ha recibido de Dios y habita en ustedes? De modo que no se pertenecen a sí mismos, sino que han sido comprados a un gran preció, por tanto, glorifiquen a Dios con sus cuerpos. (1Cor. 6, 19-20)

Nuestro cuerpo tiene una gran dignidad porque es el templo donde Dios quiere habitar. 

El sujeto de la santidad es la persona humana, pero la persona humana es un compuesto de cuerpo y alma. 

La acción pecaminosa, como también las “virtuosas”, siempre se origina en el alma, pero se manifiesta a través de nuestro cuerpo. 

En este texto, y en otros muchos de sus cartas, San Pablo nos enseña la gran dignidad que tiene nuestro cuerpo, por estar vivificado por un alma racional que tiene la capacidad de amar. 

Hoy es necesario, más que nunca, resaltar la dignidad de nuestro cuerpo porque se ha degradado de tal manera la dignidad del cuerpo que se considera como una mercancía que se vende y se compra para utilizarlo como una fuente de placer físico.

Antes del pecado original había plena armonía entre el cuerpo y el alma, pero cuando nuestros primeros padres desobedecieron a Dios, esa armonía se rompió. 

¿En qué consiste el pecado? 

Es cuando nuestra voluntad decide hacer algo que Dios nos ha prohibido. NORMALMENTE SE MANIFIESTA EN EL USO INCORRECTO DE ALGUNO DE NUESTROS MIEMBROS CORPORALES.

La lengua es un miembro muy bueno, pero si en vez de comunicar la verdad la empleamos para difamar, le doy un uso que Dios me ha prohibido. Lo mismo pasa con todas nuestras facultades del alma y con todos los miembros corporales, porque Dios le ha asignado una finalidad concreta.

¿Por qué tenemos que obedecer a Dios?

Nosotros somos propiedad de Dios por dos razones. 

Primero porque somos criaturas suyas y todo lo que poseemos es fruto del amor de Dios.

Por eso le llamamos Nuestro Señor. ¡Es Nuestro Dueño”!

Pero Dios tiene otro título de propiedad sobre el ser humano.
Es nuestro Redentor. 

A este título es al que hace referencia San Pablo en el texto citado porque “nos ha comprado” a gran precio, la sangre de Cristo que tiene un valor infinito.

San Pablo nos dice que tenemos que glorificar a Dios también con nuestros cuerpos haciendo un uso correcto de nuestros miembros corporales. 

Las acciones que nos llevan a profanar nuestro cuerpo las expone en la carta a los Gálatas (5, 19-26) 

Son las tendencias pecaminosas que nos arrastran a desear y hacer lo que Dios nos ha prohibido

Son las siguientes: 
“fornicación, indecencia, libertinaje, idolatría, superstición, enemistades, peleas, envidia, cólera, ambición, discordias, sectarismo, celos, borracheras, comilonas, y cosas semejantes”

Las consecuencias:
“Les prevengo, como ya les previne, nos dice San Pablo, que quienes hacen esas cosas no heredarán el reino de Dios” 

Hace otra lista de los beneficios que tendremos si vencemos esas tendencias pecaminosas y obedecemos a Dios.

Son: 
“Amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, modestia, domino propio, … los que son de Cristo han crucificado el instinto con sus pasiones y deseos.” 

Cada uno saque sus propias conclusiones, porque dice San Pablo que cada uno cosechará lo que siembre.

Nos advierte que sembrando vicios cosecharemos corrupción y muerte. Sembrando virtudes cosecharemos vida eterna.

Si creemos que Dios es un Padre BUENO QUE NOS AMA CON UN AMOR INFINITO SI NOS PROHÍBE ALGO ¿NO SERÁ PORQUE NOS PERJUDICA? 

¿Qué piensa usted de todo esto?