NS 18. La obligación de ser profetas

“Grita con fuerte voz, no te contengas, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados.

Consultan mi oráculo a diario, muestran deseos de conocer mis caminos como si fuese un pueblo que practica la justicia y no abandonasen el mandato de su Dios.” (Isaías 58, 1-2)

En el primer versículo de este texto, el profeta define cuál es la función de un profeta en todos los tiempos.

Pero, ¿por qué he copiado este texto? 

Para recordarle a mis lectores que el bautismo nos ha hecho miembros de Cristo por eso participamos de su función de Profeta.

Una de nuestras funciones es denunciar el pecado con voz firme, con claridad y caridad.

Muchos parece que confunden la caridad con la cobardía. 

La caridad cuida las formas, pero no desfigura la verdad…

El mandato de Cristo está muy claro: “Vayan a enseñar a PRACTICAR todo lo que yo os he mandado”.

Siempre está la tentación de “dulcificar” las enseñanzas de Cristo para agradar a los hombres. La comprensión con las personas no puede dar la impresión de que aprobamos su conducta.

La claridad exige llamar a las cosas por su nombre y no usar palabras que no corresponden a la realidad de los hechos. Eso lo hacen los que buscan su provecho personal, pero que no tienen genuino interés en ayudar.

Pongo como ejemplo:
El privar de la vida a un ser humano inocente siempre se ha considerado, lo que es en realidad, un CRIMEN. 

Ante los ojos de Dios siempre lo fue y lo será. ¡Ayer, hoy, mañana y siempre!

Este es el caso del aborto que para muchos no lo consideran un asesinato, sino que llaman: “interrupción” del embarazo, “terminación” del embarazo, y siguen cambiando el nombre.

¡Ya se convirtió en un derecho” de la mujer!!!!

Pero aún hay algo más cínico. Lo “han convertido en un acto de piedad, hacia la madre para evitarle “traumas psicológicos” y también hacia el hijo asesinado “para que no venga a sufrir a este mundo malvado.” 

Lo condena a muerte un tribunal constituido por el Sr. Egoísmo, por la Sra. Comodidad, por la Sra. Avaricia, presidido por el Sr. Placer. 

¡Qué corazón tan compasivo tienen los criminales!

Solamente he puesto este ejemplo entre muchos que se pueden poner, para que veamos como UN CRIMEN LO DISFRAZAN DE VIRTUD. 

Con caridad y comprensión, llamemos las cosas por su nombre: AL PAN, PAN Y AL VINO, VINO.

El Profeta nos habla claro: “Grita con fuerte voz, no te contengas, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados”.

¡La casa de Jacob somos ahora nosotros los cristianos!

Gritad con fuerte voz, ¡CRISTAINOS!, no se contengan, alcen la voz como una trompeta, denuncien a mi pueblo ¡que el ABORTO ES UN CRIMEN”.!

¿Por qué no lo hacemos?

Porque hacemos lo que hacía el pueblo de Dios al que se dirigía el Profeta de su tiempo y que Dios rechazaba. 

“Consultan mi oráculo a diario, muestran deseos de conocer mis caminos como si fuese un pueblo que practica la justicia y no abandonasen el mandato de su Dios.”

Creo que todos necesitamos hacer un examen de CONCIENCIA, a la luz de la Palabra de Dios, para ver qué tipo de profeta somos…

¡NO ES LO MISMO SER CRISTIANO QUE PARECERLO…!

¿Qué piensa usted de esto?