NS 21. Éxitos que son fracasos

“No permitas que te abandone bondad y lealtad, cuélgatela al cuello, escríbela en la tablilla de tu corazón: alcanzarás favor y aceptación de Dios y los hombres”. (Prov. 3, 3-5)

Sobre como triunfar en la vida hay abundante literatura en internet. Hay cientos de páginas sobre este tema. 

¿Por qué hay tanta literatura en Internet sobre el tema? 

Desde mi punto de vista, cada persona considera un ÉXITO el conseguir aquello que ambiciona.

Unos ambicionan dinero, otros el poder, otros el cielo,… pero todos ambicionamos aquello que creemos nos hace felices. 

En realidad, solamente hay dos grupos de personas: los que ambiciona “POSEER LA TIERRA” como única finalidad de su vida. 

Otros que desean POSEER EL CIELO, como fin último de su vida, usando la “tierra” como un medio. 

Como se suele decir, “los pies en la tierra, pero el corazón en el cielo” 

Los cristianos debíamos saber qué sentido tiene la vida. Cristo nos enseñó, cuál es nuestro destino final.

La fórmula es muy sencilla para el cristiano: AMAR Y SERVIR, como lo hizo Cristo. 

El texto citado, nos señala dos cualidades de la persona que desea triunfar: BONDAD Y LEALTAD, con ellas alcanzarás favor y aceptación de Dios y los hombres”. 

¿Cómo se convierte un éxito en un fracaso?

Todos aspiramos y deseamos lograr éxitos profesionales, y nos gusta celebrarlos y que nos los celebren.

Pero, si logro un éxito humano, y no me estimula a ser mejor persona, por muy llamativo que sea mi éxito humano, se convierte fracaso, porque me hizo peor persona. 

Todo trabajo, no importa cual sea, es una llamada de Dios a prestar un servicio a los demás. 

A esta llamada de Dios los cristianos le llamamos “VOCACIÓN”.

No hay trabajo que no sea importante para el buen funcionamiento de la sociedad, porque todos necesitamos de los servicios de los demás.

Los trabajos que “catalogamos” como un servicio de poca importancia, son también indispensables.

Por ejemplo, un cirujano muy exitoso, para lograr su éxito necesita una cadena de muchas personas que Dios ha llamado a que cooperen para su éxito: el que limpia las instalaciones sanitarias, el que fabrica los instrumentos quirúrgicos, el que los entrega, la lista es inmensa…

¡Pero solamente EL CIRUJANO recibe los honores en este mundo! 

Los ÉXITOS nos debe hacer más humildes para que siempre nos tratemos como hermanos a los demás y valoremos el trabajo de los demás, no importa cuál sea su ocupación. 

¡Cómo cambia el sentido de la vida cuando sabemos ver la mano de Dios en todo!

Una vocación que requiere el amor y servicio a los demás en un grado superlativo es el Matrimonio.

Es una vocación que requiere un AMOR de una categoría especial, para poder soportar con alegría el inmenso sacrificio que supone dejar de ser de UNO para ser completamente del OTRO.

San Pablo decía que el Matrimonio es un gran MISTERIO. Él lo compara con el amor de Cristo a su iglesia que entregó su vida para SANTIFICARLA.

Para tener éxito en el matrimonio la fórmula de AMAR Y SERVIR, yo la expresaría: UNO para TODOS y TODOS PARA DIOS.

Este es un ideal sublime; ¿habría tantos fracasos matrimoniales y tantas familias destrozadas si los que se casan se esforzase seriamente por vivir este ideal?

¿Qué piensa usted de todo esto?