NS 30. ¿Dónde está Dios?

Cuántas veces te has preguntado, ante tanta maldad que hay en el mundo ¿Dónde está Dios?

Es una pregunta que nos hacemos cuando nos sucede algo que nos hace sufrir y nos sentimos impotentes para superar el problema que nos aplasta.

Pero cuando tenemos éxitos, y todo nos sale “a pedir de boca”, creo que nadie se hace esa pregunta sino pensamos que somos nosotros los que logramos esos éxitos, nos sentimos “todopoderosos” y nos olvidamos de Dios.

Usamos la lógica de nuestro egoísmo. Lo malo que nos pasa o hay en el mundo culpamos a Dios de ello por su pasividad, los logros de la ciencia para curan enfermedades que antes eran incurables, lo atribuimos a la inteligencia humana.

¡Precisamente es todo lo contrario! Lo malo que hay en el mundo lo causamos nosotros y lo Bueno, que también hay mucho, es obra de Dios.

Quiero aclarar porque yo pienso así. 

Dios es AMOR y el que ama solamente busca el bien del amado.

Dios nos ha demostrado que ama todo lo que ha creado, pero de una manera muy especial al ser humano. Permite el mal porque nos ha dotado del don de la libertad.

Voy a intentar explicar las dos maneras que tiene Dios de estar presente en nuestra vida.
Dice San Pablo: En Dios nos movemos y existimos. Dios está presente en todas partes como Creador. 

Quizás pensamos poco lo que supone esta presencia. Si Dios retirara esta presencia en un instante de la existencia de cualquier ser creado, volvería a la nada.

Por lo tanto, en cada instante de mi existencia, Dios me está creando, incluso cuando lo ofendo. Él me sigue conservando todas las facultades que uso para ofenderlo. 

Con los animales Dios no tiene problemas, porque les ha dado el instinto que siguen ciegamente y nunca lo ofenden porque no tienen libertad para actuar de otra forma. 

Pero tampoco pueden conocer y amar gozar de la bondad de Dios.

Al crearnos libres, nos hace responsables de nuestras acciones. Quiere que nosotros actuemos movidos por el amor, que si no lo ofendemos es porque lo amamos. 
Es por esto, que, en el ser humano, además de estar presente Dios como creador quiere estar presente también por el AMOR.

Para que de alguna manera me pueda explicar uso un ejemplo de algo cotidiano.

Somos como una botella vacía, pero con un corcho bien ajustado que estamos flotando en ese mar del amor de Dios que nos rodea, pero está fuera de nuestro corazón.

La presencia por el amor sólo se da cuando le permitimos a Dios llenar nuestro corazón de su bondad.

Nosotros amamos muchas cosas, el dinero, el placer, en una palabra: todo lo que podemos disfrutar en esta vida y no le permitimos a Dios que lo llene con su amor.

Si somos capaces de quitar el corcho a la botella, la botella se llena de agua y se hunde en el mar < si abrir nuestro corazón a Dios se llena del Amor de Dios y nos hundimos EN ESE MAR DEL AMOR DE DIOS. Esto es la vida eterna, el Cielo 

El texto que sigue, tomado del libro de la Sabiduría, nos habla precisamente de esta presencia amorosa de Dios en el alma de los justos y qué cualidades debemos reunir para que Dios realice esa presencia amorosa en nosotros. 

“Tengan rectos pensamientos sobre el Señor y búsquenlo con sencillez de corazón. Lo encuentran los que no exigen pruebas y se revela a los que no desconfían. Los razonamientos retorcidos alejan de Dios, y cuando su poder está puesto a prueba, confunde a los necios. (Sab. 1, 2-)

Cristo esto lo expresó con una frase muy corta: “El que guarde mis mandamientos mi Padre lo amará y vendremos a él y HAREMOS MORADA EN ÉL”

El amor a Dios no consiste en buenas palabras sino en BUENAS OBRAS

¡Qué verdad más profunda expresa el dicho popular!: OBRAS SON MORES Y NO BUENAS RAZONES…….

¿Qué piensa usted de todo esto?