NS 32. ¿Cómo conozco la voluntad de Dios?

Por algunos comentarios, pude percibir que algunas personas que tienen buena voluntad, sienten dificultad como descubrir cuál es la voluntad de Dios en circunstancias concretas.

Es decir, cuando tengo distintas alternativas, ¿cuál es la decisión que Dios quiere que tome?

Yo creo que debe haber mucha literatura, de buenos psicólogos y economistas sobre como aprender a tomar decisiones.

Yo soy un lego en esa materia, pero como todo hijo de vecino, tengo que tomar decisiones, unas veces rutinarias, como es a qué hora voy a levantarme y otras veces mucho más transcendentales.

Les voy a decir como lo hago, por lo que he aprendido de mis padres y de mis errores, porque no siempre acerté en todo.

Lo que sí he aconsejado a bastantes personas, por mi vocación de sacerdote, pero siguiendo los consejos que me dio mi padre incluso siendo ya Sacerdote. 

Lo que mi padre me enseñó, aquí lo expresan con distintas palabras, pero dice lo mismo: “¡qué cada palo aguante su vela!

Los consejos no son mandatos sino consejos solamente. 

Porque hay personas que no tienen capacidad de análisis y lo que ven en Internet o lo que leen en la prensa o también le dice un supuesto profesional o “líder” le aconsejan, son capaces de tirarse de cabeza a una piscina sin agua, porque tiene el fondo pintado de azul. 

El consejo puede servir para aportar alguna luz sobre algún aspecto del problema que la persona no ha visualizado, pero la decisión es de la persona.

El tener buena intención, no garantiza que sea correcta la decisión que tomamos. 

Me gusta poner ejemplos de cosas de todos los días.

Los que se casan, por ejemplo, piensan que van ser muy felices y después se dan cuenta que se equivocaron.

¿Por qué pasa esto? 

Porque solo pensaron en la parte “bonita del noviazgo”, que algunas veces no es tan bonita, y perdieron el tiempo del noviazgo que es para conocerse.

Y cuando no viven un noviazgo serio, sino, que, a los pocos meses, convierten el noviazgo en “Marinovios”, esto es casi un certificado de fracaso seguro, quizás no visible, pero real.

Por eso para tomar decisiones acertadas hay que analizar todas las consecuencias, tanto negativas como positivas, enfatizando las negativas no las positivas, porque si me resulta mejor de lo que yo pensaba, me va a dar gran alegría, pero si no se dan las positivas, viene la amargura del fracaso

Otro error que cometemos al tomar decisiones es buscar la solución más fácil y rápida, pero no la más adecuada. 

¡Lo barato sale caro! ! Esto casi siempre es cierto. 

Pensamos que hemos resuelto el problema, pero lo que hemos hecho es generar una cadena de problemas, muchas veces, más serios que el que teníamos.

Es mi opinión, cuando tomamos decisiones “en caliente” y guiados por el Egoísmo, y la venganza, siempre tendrá consecuencias nefastas.

Cuanto más transcendental sea la decisión que tomamos, requiere mayor serenidad y reflexión para acertar.

Dios, nunca nos va a decir directamente que quiere de nosotros, sino que tenemos que interpretar las circunstancias en que nos ha puesto o ha permitido que estemos. 

Tenemos que usar correctamente la razón y las luces que nos da la verdadera fe que consiste en una confianza SIN LÍMITES en el AMOR de Dios. Esta confianza es la que nos hace creyentes, porque sin esta confianza somos unos ilusos. 

Una cosa es creer que Dios existe y otra muy distinta es creer que Dios, no importa las circunstancia en que me encuentre, siempre está a mi lado buscando mi salvación.

“La voluntad de Dios, nos dice San Pablo, es que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la VERDAD”

Cristo es esa VERDAD. Él mismo lo afirmó: “Yo soy la VERDAD”

Quizás ahora entiendan porque yo afirmo que cuando tomamos decisiones en contra de lo que Dios nos manda, hemos tomado una decisión equivocada, por tanto, mala, y las consecuencias no pueden nunca ser buenas.

¿Cuándo sabremos las consecuencias completas de nuestras decisiones?

Cuando nos presentemos ante el tribunal de Dios, pero creo que es un poco tarde. 

Quizás tenemos que meditar mucho más seriamente qué significa ser criaturas de Dios, y lo CRISTIANOS, qué significa ser Hijos adoptivos de Dios. 

Copio una frase del libro de Proverbios:
No te tengas por sabio, respeta al Señor y evita el mal; esa es la mejor medicina para tu cuerpo y para tus huesos. (3, 7-8)

NUESTRO ERROR ES QUERER DAR LECCIONES A DIOS …

¡Y DESPUÉS PENSAR QUE DIOS VA A HACER CASO!!!!

¿Qué piensa usted de todo esto?