NS 33. El pecado nos aparta de Dios…

Quizás muchos desconfían de los demás, como medida de prudencia, por miedo a que los engañen.

El problema es que las mentiras que nos cuenten los demás, no nos hacen tanto daño como las que nos contamos a nosotros mismos.

Nosotros, en el aspecto religioso, es donde estamos contándonos mentiras con mucha frecuencia. Por eso vivimos muchas veces una vida teóricamente cristiana, pero actuamos como paganos.

La realidad es que nuestra vitalidad como cristianos depende de la sinceridad que tengamos con nosotros mismos y con Dios.

Yo creo que cuando el salmista decía (Sal 115): “Los hombres son unos mentirosos”, se refería a este aspecto de la vida del ser humano.

Voy a poner unos ejemplos.

Es fácil descubrir por la creación la sabiduría de Dios, pero nosotros pasamos peleando con él para decirle como debe hacer las cosas y corregir las que hizo mal: 

Tiene que cambiar el matrimonio, los mandamientos, y tiene que suprimir el infierno y el purgatorio, tiene que cambiar la manera de perdonar nuestros pecados….etc.

Resumiendo, Él no tiene autoridad para mandarnos, porque no sabe lo que nos conviene, sino que tiene que hacer lo que nosotros le digamos y cumplir todos nuestros caprichos… 

¡Dios no tiene autoridad para determinar lo que es bueno o malo!!! Somos nosotros los que tenemos autoridad para hacerlo

Por tanto, lo que él llama vicio, nosotros le llamamos virtud, lo que le ofende a Él o lo que le agrada lo determinamos nosotros…

Aunque parezcan una exageración creo que corresponde a la realidad de lo que les pasa a muchos cristianos.

Con todo el respecto, creo que se están engañando a ellos mismos porque Dios es a quien le compete esa autoridad.

Y para colmo, muchos, para defender su conducta dicen que ellos llevan a Cristo en su corazón… 

Leamos atentamente este texto de uno de los libros del Antiguo Testamento y cada uno saque sus propias conclusiones.

“La Sabiduría no entra en un alma perversa ni vive en un cuerpo entregado al pecado. El santo espíritu que nos instruye huye del engaño, se aparta de los corazones sin sentido y se aleja cuando está presente la injusticia”. (Sab. 1, 4-5)

En este libro la palabra “Sabiduría” no significa tener muchos conocimientos sino saber vivir santamente, por eso habla del “santo espíritu que nos instruye.”

¿No es ésta la función que tiene en la doctrina del Nuevo Testamento el Espíritu Santo, según nos enseña la Iglesia?

Es evidente que para llevar a Cristo en el corazón tenemos que vivir una vida limpia de pecado, y quien determina lo que es pecado, no somo nosotros, ni nuestros gobiernos, sino Dios. 

Digo esto porque hay personas que creen que porque sea legal algo, es decir, que el gobierno aprobó una ley que está permitido algo, ya eso no es pecado. Pongo por ejemplo el aborto y otras lindezas. Ya eso se puede considerar bueno 

En la Biblia, desde mi punto de vista, podemos encontrar una colección de ejemplos positivos que debemos imitar porque le agradan a Dios, y otra colección de ejemplos negativos que Dios nos dice que debemos tomar como normas de vida.

Por confundir la Ley de Dios, con las leyes de los gobiernos hay tanta perversión en nuestro tiempo y cada vez, hay más gente desorientada, porque lo que da sentido a la vida del ser humano es Dios.

Qué diríamos de una persona que sale de su casa y empieza a caminar y le preguntan: ¿para dónde vas? y nos contestase: no sé, para ningún sitio y que todos los días hiciese lo mismo….

Pues eso es lo que les pasa a las personas que viven de espaldas a Dios.

Demos sentido a nuestra vida orientándola hacia Dios, según las enseñanzas de a Palabra de Dios, sin falsas interpretaciones.

Una fe firme, el amor a Dios y a los hermanos, y la esperanza cristiana es lo que da sentido a la vida del ser humano 

¿Qué piensa usted de todo esto?