NS 26. ¡Sepamos ser humanos…!!!

Una de las dificultades que hay en la convivencia entre las personas es que cada uno pensamos diferente de los otros.

Tenemos que saber respetar la manera de pensar de cada uno, sin dar la sensación de que la comprensión signifique que uno acepta como verdad lo que los demás expresan.

Hay dos maneras de llegar a pensar a solucionar este problema, una que es correcta y la otra incorrecta. 

La incorrecta es discutiendo. Las discusiones, desde mi punto de vista, no resuelven nada, sino, generalmente, complican más las cosas.

No hace falta poner un ejemplo de esto, porque cada uno tenemos en la memoria acumulada experiencia suficiente.

Pasa entre los esposos, entre los hijos “adolescente” con sus padres, entre vecinos, entre los compañeros de trabajo… etc.

La manera correcta es a través del diálogo. Uno expone los argumentos que tiene para disentir y escucha las razones del otro. ¡ESCUCHAR AL OTRO ES LA CLAVE!!!! 

Por eso las discusiones siempre son acaloradas y a gritos, porque no queremos escuchar al otro. ¡Un diálogo entre sordos!!!

Cuando se discute es porque queremos IMPONER nuestros criterios, no EXPONER nuestros criterios.

Mi intención es aclarar ideas.

Me he encontrado con personas que me dicen que ellos no necesitan ir a ninguna “Iglesia” porque ellos son mejores que los que van a la Iglesia, además leen la Biblia. 

Y para que no haya confusión, esto lo escribo, no para los hermanos que no profesan la fe católica, sino precisamente para los católicos que faltan a Misa los domingos, sin tener una causa seria que se lo impida. También para AQUELLOS, que van a Misa de los domingos, van a oír Misa, pero no a participar en ella. Yo voy a oír un concierto, pero no soy de la orquesta. Es como un acto social más.

El participar en la Misa es la manifestación pública de nuestra fe en la presencia real de Cristo Resucitado. Pero además de ser encuentro personal con Cristo Resucitado, es también un encuentro con los hermanos.

He encontrado un texto en la carta a los hebreos que nos explica las razones, porqué hay que participar en la Misa.

El texto es el siguiente: 
“Ayudémonos los unos a los otros para incitarnos al amor y a las buenas obras. No faltemos a las reuniones, como hacen algunos, antes bien animémonos mutuamente. (Hebreos,10, 24-25)”

Es muy frecuente oír: ¡Eso que va a la Iglesia!!!…

Lo que nos está diciendo que hay personas que cuando salen de la Misa se quitan la etiqueta de Cristianos.

La influencia de los malos ejemplos es muy poderosa.

Los padres piensan poco en el mal ejemplo que dan a sus hijos cuando en el hogar no se preocupan de los valores religiosos que deben inculcar sus hijos.

¡Qué poco pensamos también en el poder de los BUENOS ejemplos!!”

Al celebrar nuestra fe en comunidad nos “ayudamos los unos a los otros para incitarnos al amor y a las buenas obras.”

“Estamos de fiesta con Jesús” se canta algunas veces en la celebración de la Misa.

Quizás esta breve frase REVELA con exactitud el contenido de lo que es la Misa.

Pero por lo que nos dice el autor de carta los Hebreos, en su tiempo había alguno, HOY SON MUCHOS, que no entendían esto.

Si los malos ejemplos tienen mucha influencia negativa, yo estoy seguro que el buen ejemplo de “ser cristianos a tiempo completo” puede contrarrestar los malos ejemplos de muchos.

A todo nos gusta celebrar en familia cuando tenemos un acontecimiento alegre, como es el cumpleaños, los éxitos profesionales etc., y también cuando tenemos acontecimientos tristes. ¡Esto es muy humano!!!

La razón es sencilla. Las alegrías compartidas SE MULTIPLIAN y las penas SE DIVIDEN.

Podemos saber si realmente hemos celebrado la Misa si cada día crecemos en el amor y en buenas obras.

Es decir: si cada día vamos acercando, aunque sea a pasos muy lentos, a ser “cristianos a tiempo completo” 

Por dar tanto amor al “DINERO”, nos hemos deshumanizados y ¡¡¡NOS OLVIDAMOS DE DIOS!!!