NS 28. Como veo y la muerte

Algunas personas me pidieron que escribiera algo sobre la muerte. La muerte es una asignatura que todos tenemos pendiente. 

Es inevitable, pero cada uno piensa sobre ella de diferente manera y tratamos de engañarnos lo más posible para no enfrentarnos con esa realidad.

Tendemos a pensar que es algo que viene de afuera, pero la realidad es que la muerte está dentro de nosotros des el primer momento de nuestra existencia.

Es nuestra compañera de viaje desde el momento en que empezamos a vivir.

El problema es que no queremos admitir que no estamos viviendo, sino muriendo a cada instante.

¿Quién negará que cuando al terminar de leer estas líneas no está más cerca de la sepultura? 

Por eso decimos que esta “vida” es mortal, porque en realidad es un proceso de muerte irreversible y este proceso lo dirige alguien superior a nosotros.

Esto nos debía hacer más responsables en la vida…

Para los que no creen que hay otra vida después de la muerte, no sé lo que ellos piensan de la muerte. Desde mi punto de vista, ellos enfocarán su vida como un caminar hacia ningún lado.

Pero esta creencia de que hay vida después de la muerte, aunque varía mucho las explicaciones en qué consiste esa vida, está atestiguada desde el inicio de la humanidad por los monumentos funerarios que se conservan, y en los ritos funerarios que tenían, como demuestra la arqueología, poniéndole en el sepulcro comida al difunto. 

En la tradición Judío-Cristiana esa duda desaparecen porque el Creador se nos ha revelado como un ser personal, origen de todo lo creado con perfecciones infinitas, que gobierna todo el universo y también nuestra vida, porque es Creador de la vida. 

A ese ser supremo nosotros le llamamos Dios.

La actitud del creyente ante el misterio de la muerte la expresa muy bien el poema “El Novio de la muerte”:

“Tú nos dijiste que la muerte no es el final del camino, que, aunque morimos, no somos, carne de un ciego destino. Tú nos hiciste, tuyos somos, nuestro destino es vivir, siendo felices contigo, sin padecer ni morir.” 

La duda sobre lo que pasa después de la muerte, es una duda en la fe en el gran Misterio de Dios, porque nuestra vida y nuestra muerte y lo que nos pase después de la muerte, forman parte de ese “Gran Misterio”, que es infinitamente superior a nuestra capacidad intelectual.

El temor a la muerte, aun el creyente, es natural, porque la fe nos dice que seremos examinados “para recibir premio o castigo por lo que hayamos hecho en esta vida” (2Cor. 5, 6-10)

Hay infinidad de textos en la Biblia que afirman esta verdad.

¡Tenemos temor a la muerte porque es una asignatura pendiente y tenemos que rendir cuentas al que nos ha regalado la vida!!! 

Preparémonos para ese examen. 

Cada uno tomará enserio su preparación, según el grado de fortaleza de su fe que tenga… 

Sabemos de lo que nos van a examinar. Solamente nos harán una pregunta sobre el único mandamiento que nos dio Cristo, que nos va juzgar: Esto les mando, que se aman unos a otros “COMO YO LOS HE AMADO.”

¿Qué significa que nos amemos COMO CRISTO AMÓ?

Para condensarlo: quiere decir que tenemos que estar dispuestos a morir por la salvación de los demás, hasta de nuestros enemigos, porque él entrego SU VIDA por nuestra salvación, como nos dice San Pablo, siendo nosotros sus enemigos.

Y ¿qué le contestaremos cuando nos pregunte que hicimos por la salvación de los que convivieron con nosotros?

¡El cielo existe! Y ¡el infierno también! Son dos verdades repetidas reiterativamente en el Nuevo Testamento 

“Acerquémonos, pues, con verdadero arrepentimiento al “Trono de la Misericordia” para alcanzar el perdón de nuestros pecados”, como nos dicen el autor de la carta a los Hebreos.

¡Bendita paciencia de Dios que nos está invitando cada día a una verdadera conversión!