NS 53. Consolar a los tristes

Esta es la obra espiritual de misericordia que creo que es difícil de practicar.

No porque no se quiera consolar al que está triste, pero muchas veces no sabemos cómo hacerlo.

Voy a exponer por qué hago esta afirmación.

Es difícil conocer realmente cuál es la raíz de la tristeza en cada persona y saber hasta qué grado le afecta.

Hay acontecimientos en la vida completamente ajenos a nuestra voluntad y que son tristes para cualquier persona, como es la muerte de un ser querido.

Pero es muy difícil poder medir cómo esto afecta a cada persona, porque depende de muchas circunstancias personales.

Por eso nos cuesta mucho ponernos en lugar del otro, porque es imposible medir la intensidad del sentimiento de otro.

La tristeza puede ir desde cierto desencanto de la vida, por pequeñas frustraciones, hasta una depresión severa que necesita ser tratada por un profesional.

Pero hablado en general, ¿por qué hay personas cuyo denominador común es la tristeza y otras es la alegría?

Hay un hecho, que parece que está bastante comprobado, y es que, los primeros años de la vida de la persona, condicionan en gran parte lo que va a ser su vida de adultos.

La ausencia de cariño y amor en esa tierna edad causa traumas en el alma del niño que muchas personas adultas no han podido superar.

Se ha desarrollado “unas ciencias”, psicología, psiquiatría, con distintas ramas …. para saber tratar adecuadamente al ser humano, pero hay más teorías que certezas, más preguntas que respuestas  ….. porque la reacción del ser humano siempre es imprescindible.

Por si le puede ser algo útil a mis lectores le expongo lo que yo percibo.

Nuestra época se agravan los problemas psicológicos, porque hemos perdido la capacidad de escuchar al otro y hemos substituido la charla amigable entre nosotros por “estupefacientes”….

Me gusta poner ejemplos, para aclarar mi pensamiento, de algo que la mayoría de las personas hacen cada día.

Es conducir un carro.

Hay algo que nunca hemos utilizad como materia de “meditación” pero que encierra una gran enseñanza que debíamos meditar cada día.

Es el hecho de que el parabrisas del carro es muy amplio y el espejo retrovisor muy chiquito en comparación con el parabrisas y, demás, que cuando uno guía siempre mira por el parabrisas y solamente de vez en cuando mira de reojo el retrovisor. Si uno mirase para atras pronto marcharía por un precipicio.

Esto es una acción cotidiana para una gran multitud de personas ….

Pues bien. Cada uno de nosotros somos los “chóferes” que manejamos el carro de nuestra vida, pero hay personas que guía el carro de su vida mirando hacia el pasado, no hacia el porvenir.

Viven toda su vida lamentándose de su pasado, en vez de mirar para adelante, considerando cada día como una aventura ilusionante.  

¿Como no van a estar triste si están reviviendo constantemente lo mal que lo pasaron, pero sobre todo para buscar a quien echarle la culpa de todos sus males?

Esto que parece tan complicado no lo es tanto.

Es cuestión de mirar para adelante y no para atras y no pensar en lo que no tenemos sino en lo que tenemos, porque:

PENSAR EN LO QUE NOS FALTA, NOS IMPIDE DISFRUTAR DE LO QUE TENEMOS.

Para lograr esto hace falta: TENER FE Y VIVIR LA ESPERAZA CRISTIANA EN LA VIDA ETERNA.