NS 51. Perdonar y pedir perdón

La cuarta obra espiritual de misericordia es: “perdonar las injurias”.

Cristo habló muy CLARO sobre el perdón, incluso amar a los enemigos y con el ejemplo que nos dio en la Cruz “perdónalos Padre, porque no saben lo que hacen” que no solamente les perdona, sino que los disculpa por su ignorancia.

Debía llegar esto para que los que nos llamamos cristianos siempre estuviésemos dispuestos a perdonar, no importa lo grave que haya sido la ofensa.

Les recomiendo que lean <MEDITEN> los capítulos 5, 6 y 7 de San Mateo, donde nos da un resumen de cómo debe ser la conducta de los que sean sus discípulos.

Si fuera a citar los textos que hablan del AMOR y del PERDÓN en el Nuevo Testamento, tendría que copiarlo completo.

Pero ¿tengo perdonar siempre?

 Esa pregunta ya se la hizo San Pedro a Cristo y le parecía que era generoso al poner como máximo hasta 7 veces. Muchos de los cristianos también pensarán que es demasiado, pero la contestación de Cristo es que hay que perdonar siempre y lo expresa en esta forma.

Hay que perdonar hasta setenta veces siete (Mt.18, 21) ¡SIEMPRE!

Voy a exponer mis razones por qué me beneficia a mí humanamente y como cristiano cuando perdono de corazón.

No le hago un favor al perdonar al que me ha ofendido, que es lo que la mayoría piensa.

Creo que habrás notado que dije: “textos sobre el AMOR y el PERDÓN”, porque para perdonar hay que amar y para amar hay que saber perdonar.

No he encontrado ningún ser humano que no quiera ser feliz, y en realidad todo lo que hacemos buscando la felicidad. El problema es que la mayoría de las ves cogemos caminos equivocados.

Esta es mi pregunta: cuando uno “recibió” una ofensa y guarda rencor y recuerda día y noche la ofensa y no quiere perdonar, sino vengarse ¿será feliz o un amargado?

Si se siente feliz, con rencor en su corazón, y con ansia de venganza, creo que su corazón está complemente pervertido.

¿Por qué nos cuesta perdonar de Corazón?

Cuando Cristo nos manda: “amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen”, nos indica las dos razones fundamentales para que sintamos la necesidad de perdonar.

No pensemos en nuestra ofensa, sino que el que ofende a un hermano está ofendiendo a Dios. Nos debe preocupar la ofensa de Dios y no la nuestra

¿Qué pasa cuando no se perdona de corazón? Esa herida nunca cura porque la estamos renovando en cada momento del día y de la noche.

Cuando se perdona de corazón la vendamos con el bálsamo del amor de Dios.

Cristo nos ha dicho: ¨hagan bien a los que le hacen mal.

Yo me pregunto, ¿por qué nos acordamos siempre de los que nos ha hecho mal y por qué olvidamos tan pronto a los que nos han hecho bien, incluso nos olvidamos de Dios?

No somo felices porque nos domina el EGOÍSMO y la soberbia, hasta pensar que Dios está en deuda con nosotros, por eso no pensamos en la ofensa hecha a Dios, sino solamente en la nuestra…

La actitud de venganza y rencor me parece tan absurda, aún desde el punto de vista humano, que la tienen aquellos que piensas que tomando ellos un veneno va a morir el que los ofendió. El rencor es el veneno que está matando tu felicidad …

EL QUE AME A DIOS DE VERDAD Y CREA EN SU AMOR A TODOS LOS SERES HUMANOS SIEMPRE PERDONARÁ DE CORAZÓN. Esfuérzate por ser uno de ellos.