NS 49. Deber grave, no cumplido

Siempre los fracasos vienen en serie, pero los éxitos también.

Hablando de desgracias y fracaso, cuando suceden varias desgracias a una familia en un período de tiempo muy breve suele decirse: “cuando viene, no viene una sola”.

Los creyentes sabemos que todo lo que nos sucede en esta vida está bajo el control de Providencia amorosa de Dios. Pero Dios no es caprichoso. Cuando permite que nos suceda algo, tiene razones poderosas para permitirlo, aunque no lo entendamos.

El problema nuestro es que no sabemos cómo Dios reparte las responsabilidades de nuestros fracasos y de los éxitos, porque Dios, nos dice en su Palabra que no juzga como lo hombres, por apariencias, sino que Él ve lo que hay en el corazón de cada uno.

Como estoy tratando de orientar cómo cumplir la tercera obra de misericordia: “corregir al que está equivocado” estoy escribiendo estas ideas pensando en los padres.

Creo que el “mundo” cambiaría radicalmente si los padres supiesen corregir a sus hijos oportunamente y a tiempo.

Un educador dijo que la educación de los hijos empezaba 20 años antes de casar sus padres.

El mejor manual de educación es la Biblia entendida correctamente.

Solamente citaré dos pasajes.

En el libro Eclesiástico, (BEN-SIRÁ) nos dice:

“Si tienes hijos edúcalos, cuando aún son jóvenes.” (7, 23)

El otro pasaje es del primer libro de Samuel: (2, 11-25) nos presenta las consecuencias futuras y desastrosas que causó un padre de familia, a su propia familia y a la sociedad del que formaba parte, por ser negligente en corregir a sus dos Hijos.

Copio algunos versículos, pero espero que sirvan de suficiente estímulo para que lean el capítulo completo.

….“En cambio los hijos de Elí eran unos desalmados; no respetaban al Señor ni las oblaciones de los sacerdotes con la gente…Aquel pecado de los ayudantes <sus hijos> era grave a los juicios del Señor, porque desacreditaban las ofrendas del Señor …Elí ara muy viejo. A veces oía como traban sus hijos a los Israelitas…y les decía: ¿por qué hacen eso? La gente cuenta lo mal que se portan. No, hijos, no está bien lo que me cuentan; están escandalizando al pueblo del Señor… pero ellos no hacían caso a su padre… 

El gran Misterio de cómo Dios repartirá la responsabilidad radica será según el bien o mal   uso que hagamos de nuestra libertad.

Si heredamos una deficiencia física, puede ser que no podamos superarla, pero si es una deficiencia de formación moral y religiosa es siempre posible, contado con la gracia de Dios que siempre está disponible para todos.

Todo depende de la cooperación que uno tenga con esa gracia de Dios.

Dios que conoce las gracias que ha dado a cada persona, y el esfuerzo que hizo para superarse, fijará el mérito y la responsabilidad de cada uno.

Puede suceder que alguno, cuya vida fue un desastre, él no tenga gran culpa por que fue víctima de la negligencia de sus padres. 

Dios le dio normas muy claras a la primera pareja humana cuando los creó, pero le fallaron.

Los creyentes en Cristo sabemos que Dios tenía un plan “B” y era el siguiente:

Dios siguió y sigue amando al ser humano “como la niña de sus ojos” y decide Él mismo, la Segunda Persona del DIOS UNO Y TRINO, hacerse HOMBRE, que es el Misterio que celebramos en la Navidad, dentro de unas semanas.

Cristo es cien por cien hombre y también cien por cien Dios. <Hombre-Dios >

Como Dios, Cristo tiene la misma voluntad salvífica idéntica la del Padre y del Espíritu Santo, pero como Hombre tiene una voluntad humana que tuvo que someterse a la voluntad Divina para realizar el plan trazado por Dios para salvarnos.

San Pablo nos dice lo que tenemos que hacer para participar de ese plan “B” de salvación.

Es imitar a Cristo para llegar a una identificación lo más perfecta posible con Él.

San Pablo también nos dice como se logra eso.

Son palabras textuales de San Pablo en la carta a los Filipenses (2, 5-11)

“Tengan los mismos sentimientos de Jesús, quien, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de ser igual a Dios, antes se anonadó, tomando la forma de siervo y haciéndose semejante a los hombres; y así, por el aspecto, siendo reconocido como hombre, se humilló, haciéndose “OBEDIENTE HASTA LA MUERTE Y MUERTE DE CRUZ.

La tarea nuestra, pues, es de analizar nuestros sentimientos y COMPÁRARLOS CON LOS DE CRISTO.

¡Tremenda tarea! y ¡qué mal la realizamos!

Precisamente el mismo San Pablo nos dice cómo podemos comprobar si estamos realizando bien nuestra tarea:

“Porque a ustedes se le ha concedido la gracia, no sólo de creer en Cristo, SINO DE PADECER POR ÉL (Flp, 1,30) 

¿No dijo Cristo: el que no tome su cruz cada día y me siga no es digno del reino de los cielos?  Cuando un cristiano CONSIDERE COMO UN REGALO DE DIOS LOS SUFRIMIENTOS, EMPEZARÁ A DISFRUTAR EN ESTA VIDA LA VERDADERA FELICIDAD … Y ESTARÁ REALIZANDO SU TAREA QUE LE ASIGNÓ EL SEÑOR