NS 44. Aconsejar y ¿cómo?

La segunda obra de misericordia espiritual es quizás de las más difíciles de cumplir, aunque es muy necesaria, porque es algo que, en ciertas circunstancias de la vida, todos necesitamos esa ayuda de los demás.

Que entre las obras espirituales de misericordia esté el dar BUEN CONSEJO al que lo necesita, no nos debe extrañar porque es una tradición muy bíblica.

Hay un libro en la Biblia dedicado a conservar una colección de consejos muy útiles y variados. Es el libro de los Proverbios.

Creo que nos ayudaría grandemente a sacar provecho de la lectura de la Biblia si la consideramos como un libro de consejos relacionados con las diversas obligaciones de la vida del ser humano.

SON CONSEJOS DE UN PADRE que tiene un amor infinito a sus hijos, que somos nosotros.

Nos dice cómo podemos ser felices y vivir alegres, cómo ayudar a los demás, y ¡cómo no estorbar!, cómo dar sentido positivo a todo lo que nos sucede en nuestra vida, hasta cómo convertir el sufrimiento en gozo y alegría….

Hoy que se da tanta importancia a consultar profesionales expertos en consejería en las distintas actividades humanas, se da la paradoja que el mejor consejero del mundo ni se menciona. En la Biblia es Dios mismo, conocedor profundo de la naturaleza humana, el que nos aconseja y estoy completamente con vencido que poniendo en práctica lo que Él nos dice, nuestra vida sería una realidad muy distinta.

¡Queremos un Padre que nos consienta todo!  ¡Qué tragedia!

 Para los creyentes el gran consejero es el Espíritu Santo que es Luz para nuestra inteligencia, Fortaleza para nuestra voluntad y Esperanza para triunfar en la guerra contra el pecado.

¿Cuál es la finalidad del consejo?

El consejo es para ayudar a la persona a analizar las distintas alternativas que tiene la solución de su problema, para que la persona tome una decisión mejor informada. Pero es ella la que tiene que tomar la decisión, no el consejero.

Por eso no hay ninguna obligación de seguir el consejo que nos dan, porque cada uno es responsable de las consecuencias que se deriven de sus acciones.

Uno de los signos de una personalidad inmadura es la de aquel que tome decisiones incorrectas y  le eche la culpa a los demás de las malas consecuencias que derivan de lo que hizo.

Hasta llegar a ser un adulto independiente, los Padres tienen la obligación de aconsejar a sus hijos para orientarlos cuál es el camino correcto que deben seguir en la vida.

Los consejos en esa edad tienen otra finalidad distinta que los consejos a los adultos.

Los consejos de los padres en la infancia tienen la finalidad de formar a sus hijos en valores, pero esto lo lograrán más con buenos ejemplos que con palabras. ¡Pero hacen falta las dos cosas! …

Esta idea la expresan muy bien algunos refranes populares:

“El árbol que crece torcido si se quiere enderezar se rompe”. Para que no suceda esto, cuando se planta un arbolito se sujetan a una estaca que se pone al lado para que no se tuerzan, hasta que su tronco tenga suficiente fortaleza.

Esto lo expresa muy bien otro proverbio: “Forma al niño y no tendrá que castigar al Hombre”.

Los padres tienen la tendencia a aconsejar continuamente a sus hijos, pero no siempre tienen éxito.

Hay una realidad que los padres ignoran y que explica el sufrimiento de muchos padres cuando los hijos son adultos y no hacen caso a sus consejos.

Quisiera indicarle cuál creo yo que es la causa.

Sus consejos llegan un poco tarde. Ya el árbol está grande y, por alguna razón está torcido.

Emplear mucho tiempo aconsejando a los hijos adultos y que no hacen caso, sino que se molestan, creo que no es el remedio.

Me parece que en estos casos la oración confiada y perseverante, para que Dios remedie lo que para nosotros resulta imposible, será más eficaz, porque para Dios no hay nada imposible.

En la infancia y en toda la época de la formación el consejo puede tener una eficacia transcendental, porque hace de tutor de la persona en formación.

No es dando órdenes como se educa, sino con mucha paciencia, explicando las consecuencias de las buenas y malas acciones que hacemos, le servirá de orientación cuando llegan a adultos.

Para esto es importantísimo reconocer y alabar las buenas acciones y penalizar adecuadamente las malas, sobre todo si es reincidente en ellas.

Esto requiere mucho AMOR, porque requiere dedicarle mucho tiempo y saber dialogar, algo desconocido entre los padres y sus hijos en todas las etapas, pero especialmente en la adolescencia.

Para terminar esta reflexión les recomiendo que lean el capítulo 4 del libro de los Proverbios.

Es todo un programa de educación en la ESCUELA del HOGAR.

Para que no lleguen tarde los consejos de los padres no pueden olvidar que los valores humanos y cristianos se asimilan en el hogar, no tanto con lo que se oye como con el ejemplo que se ve.

¡PADRES, SEAN LA “ESTACA” DE SUS HIJOS DESDE LA INFANCIA!!!

No se cansen de repetirle que en la vida solamente hay dos caminos el camino del bien y el camino del mal, que no hay más que la verdad y el error, que solamente vivimos una vez.

Para los cristianos, Cristo dijo que Él ES EL CAMINO, LA VERDAD  y LA VIDA. SI NOS IDENTIFICAMOS CON CRISTO, CAMINAREMOS POR EL CAMINO DEL BIEN, CONOCEREMOS LA VERDAD Y VIVIREMOS ETERNANAMENTE.