NS 43. Responsabilidad de los padres

La primera obra de misericordia espiritual que es: “enseñar al que no sabe”, tiene unas implicaciones sociales extraordinarias, además de las que tiene para cada persona que tome en serio su vocación cristiana.

Me voy a referir solamente a los padres de familia porque la mayoría de mis lectores lo son.

El creyente que es consciente de sus obligaciones, se prepara adecuadamente para poder cumplirlas.

Esto es lo que llamamos ser personas “responsables” y ser coherentes con la fe que profesamos.

A todos nos gusta pasar por tales, aunque se encuentran bastantes que dejan mucho que desear.

Para el ser humano el engendrar hijos, supone una gran responsabilidad, personal y social.

Según el plan de Dios tiene que ser un acto de profundo AMOR entre un Hombre y una Mujer.

Las consecuencias son fatales, tanto para los padres como para los hijos, cuando falta el AMOR, porque a los hijos engendrados, hay que FORMARLOS como personas, si se quiere ser padres en el verdadero sentido de lo que es la paternidad y maternidad humana.

El hogar, que haga honor a este nombre, debe ser una escuela de virtudes humanas y cristianas, cuyos maestros son los padres y esto supone que los padres poseen esas virtudes que transmitirán a sus hijos, porque ¡“nadie da lo que no tiene”!

Por falta de preparación y una serie de ideas completamente erróneas sobre el sexo y el amor, sobre matrimonio y la familia, la falta de aceptación del plan de Dios, no hay que extrañarse, que siendo lo más importante la formación de los hijos, sea la más abandonada por bastantes progenitores.

Lo expresa muy sabiamente el dicho popular: “los verdaderos padres no son los que engendran, sino los educan”.

He usado la palabra FORMAR, porque expresa muy bien la idea de moldear su personalidad según el ideal que tengan de lo que debe ser una buena persona.

Es la idea que nos trasmite le Biblia cuando nos dice que Dios formó al hombre modelando la arcilla del suelo. (Gén. 2, 7)

La formación debe ser integral, porque tiene que abarcar todos los aspectos de la persona, desde lo físico hasta todas las cualidades anímicas.

Es una obra de artesanía muy delicada que, para lograrla, requiere dedicación, tiempo, paciencia y mucho AMOR.

Los padres son los primeros que deben tener esta formación integral.

Hay padres que solamente se preocupan por la formación intelectual de sus hijos.

Pero el ser humano, además de inteligencia, tiene voluntad, que también hay que formar, tiene corazón, es decir, tiene afectividad que también hay que formar porque el ser humano tiene necesidad de amar y ser amado.

Los Padres Cristianos, además, tienen que formarlos en la fe y moral cristiana.

La formación integral trata de preparar el ser humano para que sepa usar correctamente todas sus facultades, para que él pueda ser feliz y contribuir a la felicidad de los demás.

El que usa mal sus facultades naturales, no es consciente de su dignidad como persona, se deteriora físicamente, y nunca considerará a los demás como personas, sino con objetos que usa para satisfacer su Egoísmo.

¿Cuántos antes de casarse se han hecho la pregunta si estaban preparados para esa misión?

Creo que todos piensan que están preparados, aunque por el número de fracasos matrimoniales demuestran todo lo contrario.

Además, las leyes que salen de los parlamentos de todos los países van dirigidas a suprimir el matrimonio y la familia, en nombre del “progreso” y la “liberad personal”.

Los resultados todos lo vemos y lo expresa muy bien el proverbio: “el que siembra vientos recoge tempestades”. 

 Como cristianos, apoyemos a aquellos que se esfuerzan por mantener su unión conyugal y por educar a sus hijos en los valores del Evangelio.

Para cumplir con su misión de esposos y padres, precisamente mediante el Sacramento del Matrimonio, Dios otorga una gracia especial, la cual está destinada a ayudarlos en su difícil tarea de procrear y educar a los hijos, de ayudarse mutuamente, santificándose en medio de los problemas propios de la vida en común. (Catecismo de la Iglesia #1641 y 1642) ANTE LAS DIFICULTADES, MERECE LA PENA LUCHAR Y NO DARSE POR VENCIDOS…. TENEMOS A DIOS DE NUESTRA PARTE