NS 38. Estoy bautizado y ¿Qué?

Seguramente tú crees que estás bautizado porque te lo dijeron tus padres. Si recibiste este Sacramento cuando tú ya eras mayor, tú sabes que estás bautizado.

¿Cuál es la diferencia entre saber y creer?

Tenemos que Creer lo que no hemos visto, y solamente sabemos que existe por el testimonio de otros.

Esto lo tenemos que aplicar también para saber que fue lo que hizo el bautismo en nosotros.

El proceso de primero creer para saber es el correcto cuando se trata de las cosas de Dios, porque no las vemos, pero hay muchos cristianos bien intencionados, que tratan de saber primero para creer después. ¡Nunca van a creer realmente en Dios!

Solamente van a creer en su propio criterio.

Yo sé que Cristo existió porque creo primero en lo que me dicen los que convivieron con él. Si no creo en los testimonios de esos hombres, nunca sabré si existió Cristo y menos que es el Salvador, que era Dios Hecho Hombre a la vez.

Es interesante la respuesta que le dio San Pedro a Cristo cuando todos lo abandonaron porque no entendían lo que les decía: “Nosotros creemos y por eso sabemos que tú eres el Mesías” (Jn. 6, 68-69)

Hay que creer para saber que existe lo que no hemos visto.

Y porque creo en el testimonio que me da San Pedro creo que Cristo es mi Salvador

Cuando uno lee la Biblia y dice que creen que es la Palabra de Dios, tiene que creer que Dios le está hablando y que le está enviado un mensaje de Salvación, le está diciendo lo que debe hacer para alcanzar la felicidad eterna.

¿Creemos lo que dice la Biblia que hizo en nosotros el Bautismo?

Quizás lo as leído muchas veces y los has oído muchas más, pero nos pasa como cuando leemos en la Biblia, que es la palabra de Dios en escritura humana, no creemos que nos está hablando Dios.

Lee lo que le dice San Pablo a su comunidad de Éfeso sobre lo que ha hecho en ellos el Bautismo y, por tanto, lo que ha hecho en mi cuando me bautizaron

Dice:

“De modo que ya no son extranjeros, ni huéspedes, sino conciudadanos de los consagrados y de la familia de Dios; edificados sobre el cimiento de los apóstoles, con Cristo Jesús como piedra angular.

Por Cristo todo el edificio bien trabado crece hasta ser santuario consagrado al Señor, por él ustedes entran con los demás en la construcción para ser morada de Dios en el Espíritu” (Efe. 2, 19- 22)

¿Creemos realmente esto?

Tenemos que analizar nuestra conducta para ver si está coherente con estas afirmaciones de la Biblia porque eso sería la prueba de que creo en lo que dice San Pablo que hizo en mí el bautismo.

No empecemos a juzgar a ningún hermano, juzguémonos en conciencia cada uno a sí mismo.

Pertenecemos a la familia de Dios y le llamamos Padre, porque somos sus hijos, pero no hacemos caso a lo que nos dice, despreciamos sus mandatos etc. …..

Somos hermanos, pertenecemos a la misma familia, pero no nos amamos, nos envidamos, matamos etc…

 Somos conciudadanos de los Santos, pero llevamos una vida de pecado

Preferimos satisfacer los bajos instintos, hacernoess clavos de los vicio y no amantes de la virtud…etc.

Nuestra manera de obrar nos está diciendo a gritos que no creemos lo que dijo Cristo que tenía que ser cada bautizado… un templo para que Dios habite en nosotros. Pero ¿qué espacio le dejamos a Dios en nuestro corazón? Dios solamente quiere estar en los corazones llenos de amor a él y a los hermanos

¿No está lleno nuestro corazón, de egoísmo, de vanagloria de deseos de poseer abundancia de bines materiales para pasar esta vida cómodamente?

¿Qué sitio dejas para Dios?

LA FE VERDADERA EXIGE QUE AGRADAR A DIOS DEBE SER MI PRINCIPAL PREOCUPACIÓN.