NS 36. ¿Por qué pasa lo que pasa

Las preguntas son fáciles de hacer y también de contestar, porque cada uno las contesta a su manera y muchas veces ninguna contestación es correcta.

En la contestación que da cada uno hay una serie factores que influyen: su personalidad, su preparación, las experiencias ya pasadas, en una palabra, su manera de pensar.

Cuando interviene el ser humano como agente principal, solamente Dios puede saber con certeza porque actúa de la forma que actúa.

Lo cierto es que la maldad del corazón del ser humano no tiene límites, porque cada día inventa más armas para sembrar muerte y destrucción por doquier.

Los recursos que la bondad del Creador ha almacenado en la naturaleza para mantener la vida sobre el planeta Tierra, los utiliza para sembrar la muerte y el dolor.

Somos tremendamente irracionales porque tenemos horror al sufrimiento y la casi totalidad de nuestros sufrimientos los causamos nosotros mismos. Incluso los que nos causan los desastres naturales, es porque nosotros no usamos racionalmente dichos recursos.

Criticamos a los medios de comunicación porque solamente informan “malas noticias”. 

Pero, ¿quién es el agente que actúa para que sucedan esas malas noticias?, porque también hay muchas buenas y constructivas…

Esto  indica la perversión que tiene en el corazón el ser humano cuando se olvida de Dios.

Dios nos ha creado a su semejanza y Dios es AMOR y condicionó nuestra felicidad en que nos asemejemos a Él en el AMOR.

DIOS NOS QUIERE FELICES; somos nosotros que no lo deseamos.

Para los que leen la Palabra de Dios y la meditan, estará familiarizados con frases como éstas:

Dichosos los que se apiadan y prestan… dichosos el que teme la Señor… dichos el que no sigue el camino de los impíos…

Toda la Biblia es el manual de cómo ser felices, pero no le hacemos caso.

Tenemos en la historia infinidad de casos como los que nosotros estamos asando y aún peores.

El Profeta Amós en sus escritos nos presenta casos similares y nos dice como Dios quiere que actuemos.

La situación del pueblo judío, tanto política como religiosa, era dificilísima.

El profeta le explica por qué Dios los puso en esa situación y cuál es remedio 

Amós les dice de parte de Dios:

“Porque rechazaron la ley del Señor y no observaron sus mandamientos: sus mentiras los extraviaron, las mismas que veneraron sus padres; enviaré fuego a Judá, que devorará los palacios de Jerusalén” (2, 4-5)

Son nuestros pecados lo que generan el sufrimiento entre nosotros

Las mentiras son los falsos dioses de los cananeos, sus ídolos a los rendían culto en vez de rendir al verdadero Dios.

Se habían paganizado, como nos pasan hoy a nosotros. Nuestros ídolos es el dinero, el placer, el poder… 

¿Cuál es el remedio? Es la conversión del corazón aceptando como normas de vía los mandamientos del Señor.

Le dice el profeta: “Busque el bien, no el mal, y estará realmente con ustedes el Señor, todopoderoso, como dicen ustedes”. (5, 14) Cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Es cuestión de que los que decimos que creemos en Dios, demos testimonio con nuestras obras de que nuestra FE es inquebrantable y con nuestra piedad auténtica de unión con Dios, el Señor tenga Misericordia de nosotros y convierta en creyentes a tantos impíos que dan leyes anticristianas y que nosotros con nuestros votos le ayudamos a conseguir el poder….