NS 35. CONFIAR … ¿EN QUIÉN?

La condición del ser humano es tender a no confiar fácilmente en los demás, muchas veces, por la experiencia que hemos tenido con algún “amigo” que nos HA FALLADO.

Las consecuencias negativas que esto tiene en nuestras relaciones personales con los demás, pocas veces las analizamos seriamente.

Quiero exponer algunas ideas sobre la transcendencia que tiene en nuestras relaciones personales con los demás, el hecho de que no confíe en alguien.

 Si no confiamos en una persona, no le creemos lo que dice, y, si había alguna amistad con ella, se va apagando lentamente y se va levantando un muro infranqueable entre los dos.

Un ejemplo de esto es lo que pasa en el matrimonio, cuando uno de los dos no confía el otro.

Cada día se distancian más, hasta que llega el momento que su actitud es como si el otro no existiera.

Me hago la pregunta: ¿Qué grado de confianza tenemos en Dios y qué consecuencias se derivan de ello?

Muestra relación con Dios depende del grado de confianza que tenemos con Él, porque de esta CONFIANZA depende, la firmeza de nuestra FE, de la firmeza de nuestra fe, depende nuestra OBEDIENCIA a lo que nos dice, del grado de obediencia, depende nuestro AMOR a Dios.

De todo este proceso, depende la firmeza de nuestra ESPERANZA de alcanzar la SALVACIÓN ETERNA.

Este proceso requiere una gran sinceridad con uno mismo, porque a Dios no lo podemos engañar. Él ve los deseos de nuestro corazón y es el único lenguaje que llega al CORAZÓN DE DIOS.

El salmo 117, (en algunas biblias 118), es el salmo que la Iglesia recita muchas veces durante el tiempo de Pascua para cantar el triunfo de Cristo sobre sus enemigos: la muerte y el pecado.

Esta confianza es indispensable para nuestra tranquilidad de una manera especial cuando tengamos momentos difíciles en nuestra vida.

Solamente voy a copiar algunos versículos del Salmo.

“Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Diga la casa de Aarón, eterna es su misericordia.

DIGAN LOS FIELES DEL SEÑOR: ETERNA ES SU MISERICORDIA.

No entiendo lo que me pasa, pero sé que Dios me tiene en sus manos amorosas.

Por eso:

“Es mejor refugiarse en el Señor, que confiar en los HOMBRES, mejor es refugiarse en el Señor, que fiarse de los JEFES”.

Cuando dejamos morir esta confianza en el Señor, perdemos toda relación de amistad con Dios y vivimos como si no existiera.

Quizás no pensamos que la raíz de todos nuestros pecados está en la falta de confianza en Dios.

La Biblia nos habla del origen el primer pecado del ser humano y por qué sucedió.

Todos los pecados del mundo tienen el mismo origen y las mismas consecuencias: dolor y muerte.

Me explico porque digo esto.

Todos conocemos el relato del Génesis, capítulo 3, pero nos pica la curiosidad qué tipo de árbol era y otras cosas semejantes, cuando son solamente son recursos literarios para explicarnos la tragedia que es para el ser humano pensar que Dios lo engaña.

Eva, perdió la confianza en Dios. PENSÓ que Dios los estaba engañando, confió más en su criterio que en lo que Dios les había dicho… ¿No nos pasa eso también nosotros cuando leemos la Biblia?

“SERÁN COMO DIOS”, le dice el demonio a Eva.

 Ese árbol de la SOBERBIA ES HIJO PRIMOGÉNITO DEL EGOÍSMO que nos inclina a pensar que no necesitamos Dios.

QUE TRAGEDIA TAN HORRIBLE” ¡NO CONFIAR EN DIOS!!!  

No nos debe extrañar, pues, que a lo “largo y ancho” de la Biblia esté el concepto de la necesidad de confiar en Dios, pero sobre todo en los Salmos, por eso la Iglesia usa este LIBRO como su libro de oración.

Si queremos saber cuánto confiamos en Dios, observemos como reaccionamos cuando tenemos problemas: ¿SEGUIMOS CREYENDO QUE EL AMOR DE DIOS POR NOSOTROS ES ETERNO?

Solamente CUANDO TENEMOS PLENA CONFIANZA EN DIOS se puede enfrentar la solución de los problemas de la vida con serenidad, aunque no veamos la luz al final del túnel.