32. ¿Por qué hay matrimonios infelices?

Cuando se trata de falsificar algo, siempre se trata de falsificar las cosas a las que la gente aprecia mucho, bien por su valor monetario, por su valor artístico o por otras razones.

Nunca nadie se le ocurrirá modificar una prenda de oro para que parezca como de hierro.

El proceso contrario es muy frecuente. Prendas que no son de oro le dan una apariencia como si lo fueran.

La sabiduría del pueblo expresa esta verdad con el dicho: “que no es oro todo lo que reluce”

Siendo el amor lo que más vale en la vida, porque somos fruto del amor de Dios, que nos ha creado y del amor humano entre un Hombre y una Mujer y Dios ha puesto en nuestro corazón la necesidad de amar y ser amados, no nos debe extrañar que circulen muchas versiones falsificadas del amor.

Hoy hay infinidad de personas que confunden el amor con el placer y principalmente con el placer sexual.

Lo opuesto al amor, no es el odio, como algunos creen, sino el EGOISMO

El amor verdadero es una cualidad del alma y aumenta cuando se comparte con otros, pero cuando esperamos algo a cambio, disminuye el amor y crece el egoísmo.

La realidad es que nos gusta más QUE NOS AMEN QUE AMAR.

No pensamos que con esta actitud nuestra capacidad para a mar se va debilitando, pero se fortalece el egoísmo, muchas veces hasta alcanzar cuotas máximas. 

En la medida que nos domine el egoísmo, crecerá la tendencia en considerar a las personas como si fueran “cosas” que podemos usar para nuestro disfrute. 

Esta actitud es indigna del ser humano.

El egoísmo cuando es refinado es la falsificación más perfecta del amor.

Tanto es así que se puede confundir con el verdadero amor. De ahí el dicho popular “que los extremos se tocan”.

El egoísmo es peor que el odio, porque tú puedes odiar a alguien, pero puedes amar a todos los demás.

Apliquemos esto a matrimonio.

Los matrimonios serán felices en la medida que su egoísmo esté en las cuotas más bajas y su amor en las más altas.

No podemos olvidar que el oro también tiene impurezas, pero se trata de que tenga las mínimas.

El amor humano siempre está mezclado con el egoísmo, aunque en diferentes proporciones.

En la vida matrimonial es donde se notan más las impurezas del amor. 

La unión matrimonial es especial, es única.

No es un contrato de servicio, sino es “una mutua donación”, muy distinto de un contrato de servicio que se rompe cuando uno no recibe los servicios contratados.

En el matrimonio no se donan cosas, sino uno mismo para ser del otro TOTALMENTE.

Es algo maravilloso, SEGÚN EL PLAN DE DIOS que es el Creador del Hombre y de la Mujer porque es el único ámbito adecuado para trasmitir la vida y es la única escuela donde el ser humano se puede desarrollar integralmente, es decir, donde el ser humano desarrolla la capacidad para AMAR.

Como el amor se falsifica tanto, también se falsifican las escuelas del amor que es al Matrimonio. 

El matrimonio es algo esencialmente distinto de juntarse un hombre con una mujer para seguir ambos siendo hombre y mujer, sino para convertirse en Esposos. 

Mujeres hay muchas, pero esposa solamente es una, y hombres hay muchos, pero esposo es solamente uno.

Si no es el amor lo que los impulsa a unirse, sino el egoísmo, el fracaso está garantizado.

Al confundir el amor con el egoísmo convirtieron el tiempo del noviazgo no en conocer sus almas sino sus cuerpos y cuando hay la unión de los cuerpos, pero no de las almas esa unión es muy pasajera y el noviazgo se convierte en lo que algunos llaman “marinovios”.

El contrato de DONCIÓN incluye los cuerpos, pero también las almas, porque el cuerpo sin alma es un cadáver, algo inerte, frío que al poco tiempo se convierte en algo repugnante, insoportable que hay que alejarse de él.

¿Y QUÉ DECIR DE AQUELLOS QUE COMETEN EL MISMO ERROR VARIAS VECES?