27A. El sexo, gran regalo de Dios

Quizás a muchos le extrañe mi afirmación de que el sexo es un gran regalo que Dios a cada persona y al género humano.

La tendencia sexual, como las demás pasiones que forman parte de la naturaleza humana, es un regalo de Dios, tanto para la persona como para la sociedad de la que forma parte, siempre que uno las sepa encauzar según indica su propia naturaleza. 

Pero como todo lo bueno que hay en la Naturaleza se puede utilizar incorrectamente y entonces se convierte en una desgracia para el individuo y para la sociedad de la que forma parte. 

Digo esto para aquellos que viven con la ilusión de ser felices destruyendo su propia naturaleza. 

La experiencia nos dice, que el no saber respetar la naturaleza, nunca sale gratis sino más bien caro.

No estoy diciendo que no tengamos ilusiones por conseguir lo que sea bueno y posible. Pero ilusionarse con algo que es imposible … ¿será racional?

El autor de la novela “La Casa de la Troya”, recuerdo que dice que, en Santiago de Compostela, que llueve mucho, y esto es verdad, pero que llueve para arriba.
Nunca en Santiago llovió para arriba, sino que, en todas partes, la lluvia cae del cielo.

Sin embargo, usa esa expresión literaria, para trasmitirnos una ilusión.

Las calles de Santiago, como en muchas ciudades antiguas de España, son muy estrechas y además tienen el piso de piedra de granito. Cuando llueve los chorros fuertes que caen de los tejados de ambos lados, salpican de tal manera que, aunque lleves un buen paraguas, se moja uno hasta más arriba de la rodilla, no de la lluvia que cae, sino de la que salpica en las piedras del piso. 

Y ¿a qué viene esta introducción, se dirá alguno? 

Es para expresar que el cambio de sexo es una ilusión, porque el sexo viene dado con la propia naturaleza, y el que nació hombre nunca será una mujer y la que nació mujer nunca será un hombre.

El sexo, no es algo cultural y aprendido, sino que viene dado por la propia naturaleza. 

Está en los genes como, todas las demás características de cada persona. 

Yo no tengo nada en contra de las personas que viven de ilusiones irrealizables, pero me parece que en esta materia están confundiendo lo que ellos quisieran ser y lo que es su realidad. Desean ser lo que les negó la propia naturaleza. 

Los que piensa así tiene una confusión, causada por no saber distinguir las tendencias sexuales con los órganos sexuales.

El principio racional que hay que aplicar es que ninguna tendencia es mala si se busca satisfacerla de la forma adecuada que indica la propia naturaleza racional que posee el ser humano.

Cuando se satisfacen de una forma incorrecta se pervierten, porque al satisfacerla en contra de lo que indica la propia naturaleza, <contra-natura>, son perjudiciales para la persona y para la sociedad de la que formamos parte.

Las tendencias se pueden modificar.

¿No es esa la finalidad de la educación?

El objetivo de un sistema educativo, que merezca tan honroso nombre, es enseñar la utilización positiva de las pasiones para fortalecerlas, porque cada vez que se satisface una tendencia la fortalecemos.

Cuando se satisface la tendencia correctamente, nos permite vivir una vida plenamente humana y feliz y nos convierte en persona provechosas para los que nos rodean.

Esto es muy importante que se entienda, porque cuando se satisface erróneamente nos puede llevar hasta una muerte prematura.

La conclusión es fácil de sacar.
Las tendencias, o apetencias, que están en la naturaleza humana todas SON BUENAS, pero todas se pueden convertir en MALAS, por el mal uso que se hace de ellas.

Pongamos por ejemplo una que es común a todos los seres humanos, tanto hombres como mujeres, creyente y no creyentes, la tendencia que todos tenemos a buscar el placer.

Cuando la persona no controla esa tendencia se hace esclavo de todos los vicios conocidos.

Me voy a centrar en el placer corporal y físico.

El satisfacer el hambre es una necesidad de las más básicas que hay que remediar.

¡Quién ignora los placeres de una buena mesa, rodeados de familiares y amigos!…

Pero nunca debemos olvidar que el gusto de una buena comida es un subproducto que nos ayuda a disfrutar de la comida, pero la finalidad de la comida es alimentarse convenientemente para gozar de una vida físicamente sana.

Cuando uno no controla este deseo de placer y se excede en comidas y bebidas, en vez lograr lo que la naturaleza exige, que es conservarnos sanos, se convierte en un suicidio a plazos más o menos cómodos.

Pensemos en los que se emborrachan con frecuencia y se hacen alcohólicos, los esclavos de las drogas y los que para lograr esos “placeres”, roban y matan y convierte su hogar en un verdadero infierno. ¿Eso es felicidad? …

Voy a hablar ahora de la tendencia sexual. 

Es un gran regalo de Dios la apetencia sexual, pero de gran responsabilidad.

Sé que hablar de responsabilidad y de deberes en nuestro tiempo no es “políticamente correcto”. Es mucho más “correcto” hablar del derecho a que nadie nos ponga controles. 

Perdonen lo que voy a decir: ESTA ES LA BANDERA en la que se envuelven los que quieren esclavizar a los demás.

A esta tendencia sexual, y a todas las tendencias, hay que aplicar los mismos principios que dijimos de apetito de comer 

Son los dos instintos básicos, pero esenciales en la vida del ser humano.

El satisfacer el hambre adecuadamente es para conservar nuestra vida como individuos. El instinto sexual es para conservar la especie si se satisface correctamente.

Todos los seres que no tengan capacidad para reproducirse se extingue su especie.

Por eso los órganos sexuales diferenciados y complementarios, masculino y femenino, están presentes en todos los seres humanos, en los animales y en las plantas.

EL SEXO VIENE DETERMINADO POR LA NATURALEZA. NADIE LO PUEDE ESCOGER.
Este será el tema de la próxima intervención