NS 21. Nos gusta que nos engañen

El arte de engañar es muy fácil de aprender y la aprendemos y practicamos todos con mucha facilidad.

Esto lo saben muy bien los estrategas que diseñan las campañas de los políticos para conseguir que la gente los apoye con sus votos. 

Pero no voy hablar de los políticos, ni de personas de gran renombre social porque de eso se habla demasiado en todas partes y toda la gente.

Voy hablar de ti y de mí.

A todos nos gusta escuchar con agrado alabanzas, pero no escuchamos con el mismo agrado cuando nos señalan algún defecto.

Tenemos que aprender a ser sinceros con nosotros mismos y a no disfrazar la mentira de verdad ni transformar la verdad en “en medias verdades” que es una gran mentira.

¡Que poco pensamos cómo nos portamos y cómo en realidad somos por dentro!

Nos molestan mucho los defectos de los demás, porque son ¡“enormes”, y muchos!, pero los nuestros son insignificantes.

La parábola del Fariseo y el Publicano del que nos habla Cristo en el Evangelio nosotros la convertimos en realidad en nuestra vida. 

Porque no son sólo los políticos los que no cumplen lo que prometen….

Piensa por un momento cuantas veces te has prometido a ti mismo hacer algo bueno y no lo cumpliste. No sé si los políticos copian del pueblo o el pueblo copia de los políticos. 

Lo que hay detrás de esto es un principio inmoral pero que es el que rige la conducta de estas sociedades corrompida hasta la coronilla. 

Quizás no te suene mal porque concuerda con tu mentalidad. El principio es el siguiente: “que los fines justifican los medios”. 

Esto es la raíz de la corrupción.

Podemos poner varios ejemplos.

El querer mejorar tu situación económica es un fin bueno, pero no puedes hacerlo robando, engañando tiene que ser con el sudor de tu frente no del de enfrente. El tratar de evitar que un enfermo que sufra es bueno, pero no se le puede asesinar aplicando la ley de la eutanasia. 

Cuando una persona tiene una malformación corporal o una deficiencia síquica hay que ayudarle a superarla en lo que sea posible, pero esto es distinto a asesinarlo antes de nacer por el aborto o en una cámara de gas como se hizo en Alemania. 

El querer acabar con el hambre en el mundo es algo muy noble si se le da de comer, pero no promoviendo el odio y las guerras que matan a los que pasan hambre y los que podían darle de comer.

Podía poner muchos ejemplos más ¿–? 

Los deseos buenos se convierten en crimen cuando los quieres satisfacer por medios indecentes e inmorales, como es la filosofía de vida que se ha propagado como un virus en los corazones de muchos ciudadanos, porque los medios de comunicación social, manipulados por el poder económico, le vendieron la inmoralidad como progreso y desarrollo.

CUANDO NO CREE EN DIOS, EL SER HUMANO PIERDE EL SENTIDO DE TRANSCENDECIA QUE TIENE SU VIDA Y CREE EN TODO MENOS EN DIOS