Una Vida Singular | Monseñor Baudilio Merino

Una Vida Singular
Por: María Fernández

Con toda propiedad podemos decir que a Monseñor Baudilio Merino se le puede adjudicar ese título,además de los ya obtenidos por sus estudios. Sus conocimientos, sus experiencias de vida, su entrega total a la vocación que Dios le llamó, le han llevado por caminos donde siempre ha destacado.
Su fidelidad a la doctrina de la Iglesia ha sido su guía para desempeñarse en cualquier puesto o encomienda que se le ha dado. Siempre obediente y diligente en el desempeño de la tarea encomendada.
Conocemos al sacerdote, su pensamiento clarísimamente expuesto en sus homilías y en sus conversaciones con sus parroquianos. Su ajetreo cotidiano, su vitalidad, nos maravilla. Su verticalidad nos mueve a ser justos y éticos a la luz del Evangelio que proclama. Pero siempre nos queda ese algo por conocer de ese ser humano que por tantos años ha convivido con nosotros y que se llama Baudilio Merino Merino. Por lo que aprovechando la conmemoración de los 70 años de sacerdocio, hemos hurgado en su memoria, ya legendaria, y querido compartir, solamente una pequeña parte de su vida con ustedes pues se necesitaría publicar un libro para llegar a conocer los recovecos de una vida tan fructífera como la de él.
Monseñor Merino nació un 7 de mayo de 1925 en el pueblo de Fáfilas, Provincia de León. Sus padres: María Asunción Merino y Aquilino Merino, el segundo de nueve hijos, el mayor de los varones. Su familia dedicada a las faenas agrícolas fue muy unida, católica de raíces sólidas.
Fue bautizado por el Párroco del pueblo, Don Melchor, como era costumbre a los pocos días de nacido.Su Primera Comunión fue a los 6 años. Como a todos los niños le llegó el momento de asistir a la escuela. A pesar de su corta edad se da cuenta del contraste que existe entre el maestro ateo de su curso y la sabiduría infinita del párroco de su pueblo, Don Juan Bautista Paredes Sancho. Jovencísimo, pero ya con la semilla sembrada por Dios en su corazón, piensa y compara. Era muy común en aquellos días que los chicos del pueblo asistieran al sacerdote como monaguillos.
También Merino fue monaguillo. Era costumbre que el sacerdote les regalara a los monaguillos diez céntimos de una peseta (de las de antes) por cada Misa que ayudaran. Merino, ahorrativo y prudente desde su niñez hace su bolsita y llega a acumular dos pesetas.
Un día, antes de la Misa, lee en el boletín El Mensajero (que publicaban los Jesuítas y aún hoy día continúa) que se necesita dinero para reconstruir la Universidad de Comillas donde el sacerdote que él ayudaba había estudiado. Ni corto ni perezoso le entrega sus ahorros al sacerdote.
El desprendimiento de ese niño impacta de tal manera al sacerdote que éste años después le confiesa que la Misa que ofició ese día había sido una de las más inquietas que había celebrado pues solamente podía pensar en el pequeño y su donación. Al terminar la misa el sacerdote le pregunta a Baudilio si quiere ser sacerdote. Éste no duda un segundo y le dice que sí. Pero, pensando en su familia, siente que ese momento no es el más apropiado. Ha asumido las tareas del padre ya que éste se había accidentado y estaba imposibilitado de trabajar y Baudilio llevaba el peso de las faenas agrícolas.Tiene 12 años. Nunca le dijo nada a nadie sobre su vocación.Ante las preocupaciones que el jovencísimo Baudilio le expone,el sacerdote le dice que él hablará con su madre quien sin tampoco dudar le dice “Si Dios le llama, Dios proveerá” Pero con una condición: sacerdote no, fraile sí. Extraña reacción.
Sentimientos provocados como consecuencia de la inestabilidad política que se vivía en España. Un sacerdote estaba más expuesto por estar normalmente ubicado en una parroquia. Los frailes eran itinerantes – hoy aquí y mañana allá. Doña Asunción le dice al sacerdote – Su madre está sufriendo yo no quiero eso. Doña Asunción pensaba en los Frailes Agustinos de Valencia que algunas veces pasaban por el pueblo, decían misa y se iban. A algunos les decían “pico de oro” por su elocuencia y otros no tanto pero siempre aves de paso.
Por el incidente anterior y el momento donde decidió su vocación, Merino acuñó una frase: “Mi vocación vale dos pesetas”. Merino considera que él fue una vocación tardía pues era muy común que tan jóvenes como de 10 años los niños con vocación come nzaran sus estudios.
Pasa un año preparándose asistiendo dos veces por semana (1937) cuando subía a la Casa Curial (casa del párroco) y allí aprendió latín a fondo e inclusive álgebra. Cuando entra al seminario ya sus conocimientos de latín y matemáticas eran fuertes; por lo que posteriormente le permitieron dar tutorías en esas materias.
El 22 de diciembre de 1938 entra al seminario menor en Medina del Campo en Valladolid con 13 años. El curso lo termina en año y medio no en los tres (3) que se requerían. De 36 seminaristas que entraron con Merino sólo quedó uno de los que había entrado con él y otro que entró posteriormente. Al finalizar sus estudios en el seminario menor se lleva tres premios de excelencia académica.
Ya encaminada su vocación comienza su noviciado en el 1940 cuando decide unirse a la Orden de los Carmelitas Descalzos en Segovia. Asiste al Colegio de Filosofía en Ávila. Posteriormente cursa cinco años de estudios en la Universidad Pontificia de Salamanca donde termina el curso del Doctorado en Teología y obtiene una Certificación de Diplomático de la Universidad Civil de Salamanca. A su paso por Alba de Tormes (Salamanca) en el Colegio Teológico de los Carmelitas se desempeña como profesor de apologética y de historia Patrística. Su ordenación sacerdotal es en el año 1948 en la Capilla del
Obispado de Salamanca.
Se desplaza en el 1954 a Valladolid con la encomienda de editar un libro sobre la Virgen María en que estaba en proceso de publicación. En el 1955 el Consejo Provincial de la Provincia Religiosa de Castilla lo nombra Archivero de la Provincia y lo envían a Madrid. El sacerdote Carmelita más joven que en ese tiempo habían enviado a Madrid. Tal es la confianza que inspira este hombre. Su madre tenía una absoluta confianza llegando un día a decir “Hasta que no llegue Merino…..”
Estando en Madrid (1957) le destinan a la República Dominicana como profesor en la Universidad Autónoma de Santo Domingo en la cátedra de Moral Profesional. Este curso lo debían tomar estudiantes de medicina, abogacía y otros que requirieran una formación fuerte en ética. Una de sus estudiantes era sobrina del Presidente, Rafael Leonidas Trujillo. A la chica se le dio un suspenso en la clase con las consabidas consecuencias para el Profesor Merino ya que para el segundo año no le renovaron contrato…….
Los Padres Dominicos lo reclutan para ofrecer clases de religión católica a 2,000 alumnos. Estando en la República Dominicana sueña con fundar una escuela parroquial en el antiguo Naco. El Provincial General le llamó loco – quería comprar el terreno para la escuela a 5 Pesos. Tiempo después el proyecto se amplió pero el terreno ya no se compraba por 5 pesos. Funda el primer colegio privado mixto en la República Dominicana, San Judas Tadeo.
Y los caminos del Señor lo traen via American Airlines a Puerto Rico un 22 de junio de 1960 donde funda en Caguas la Parroquia de San José en Villa Blanca y compra los primeros terrenos para el Colegio San José el cual se inaugura el 24 de diciembre de 1960. Las experiencias vividas le hacen repensar su compromiso con los Carmelitas Descalzos. Sentía que su vocación lo llamaba a misionar y no al estilo de vida conventual de los Carmelitas por lo que una vez en Puerto Rico solicita la exclaustración y se torna sacerdote diocesano.
Su Eminencia Cardenal Luis Aponte Martínez identificó en Marino cualidades y vasta experiencia en varias áreas. Como administrador, sacerdote versado en los asuntos de la Iglesia es la persona idónea para estar a cargo de asuntos relacionados en la Diócesis de San Juan. El Cardenal Luis Aponte Martínez lo nombra en el 1965 a la Junta Económica de la Arquidiócesis de San Juan y en 1966 lo nombra Presidente de la misma. Se le designa Monseñor y se le nombra Protonotario Honorífico Apostólico. Entre los muchos cargos que ha tenido en Puerto Rico podemos enumerar:
Vicario de Administración de la Arquidiócesis de San Juan;Vicario de Educación por 22 años;Vicario de Zona (Episcopal) de Río Piedras.
Ostenta el rango de Capellán Coronel de la Pastoral en la Policía Estatal de Puerto Rico.
Estuvo en el Comité para la Canonización del Beato Charlie Rodriguez así como en otras causas de beatificación.
Fue nombrado Director Nacional del Movimiento Carismático Católico de Puerto Rico por la Conferencia Episcopal de P.R.
Síndico de la Pontificia Universidad de Puerto Rico.
Y por si esto fuera poco, desde 1975 es Párroco de la Iglesia Nuestra Señora de la Divina Providencia en Cupey y Director de la Academ ia de ese mismo nombre. Se nos escapan, y posiblemente a Monseñor Merino también, las innumerables consultorías, reuniones, conferencias donde ha formado parte de paneles para discutir y examinar situaciones teologales y morales donde su opinión ha sido tomada en consideración p or la validez de sus argumentos y sus fundamentos.
Nos preguntamos, ¿cómo puede Monseñor manejar su tiempo y quitarse y ponerse tantos sombreros?
Su contestación:
“Trato de tener un programa y seguirlo cada día con una flexibilidad para atender cualquier imprevisto.”
Y agregamos nosotros, que nos constan los muchos imprevistos que a diario se le presentan y no importa cuán cansado esté,dispuesto siempre está para una confesión – justo antes de comenzar
la Misa – un enfermo que necesita la Unción, un consejo,un abrazo al que lo necesita ahora, no mañana.
¿Cuál es el secreto de su longevidad, claridad y agilidad mental? ¿Su stamina? Porque parece como si trabajara las 24 horas del día. Contesta – “Mi naturaleza – genes- mi madre, Asunción, vivió hasta los 106 años y mi padre Aquilino hasta los 86.”
¿Cuál es su actividad favorita para relajarse?
“Leer, todo tipo de literatura religiosa, histórica sobre la Biblia y los concilios.”
Agregamos – Pero también es un hincha (fanático) de un equipo de fútbol e spañol. No diremos el equipo.
De verdad un hombre de VIDA SINGULAR, por su longevidad,
por su erudición, por su dedicación a la Iglesia Católica, Apostólica, Romana y vivir una vida acorde al Evangelio y las normas de la Iglesia. Aunque Monseñor nos ha recalcado que NO ES MODELO para nadie, él sí lo es para su grey, nuestro guía y pastor de su rebaño de LA PROVI
¡FELIZ 70 ANIVERSARIO MONSEÑOR!
QUE NUESTRO PADRE CELESTIAL LE CONCEDA ESTAR
CON NOSOTROS M…U…C…H…Í…S…I…M…O…S AÑOS
MÁS. QUE DIOS LE BENDIGA Y LE DE MUCHA SALUD.