La caridad debe ir en busca de la igualdad…

La caridad debe ir en busca de la igualdad y no solo satisfacer ciertas necesidades para lograr un estado de bienestar.  La encarnación de nuestro Señor Jesucristo en el seno de la Virgen Maria y su muerte en la cruz, mas que un acto de anonadamiento de nuestro Dios, fue un acto de amor. Aunque los escritos de San Pablo nos enseña que Cristo: “no hizo alarde de su categoría de Dios y se hizo hombre hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz”; uno podria resaltar ese acto como un acto de humillación, como es el de todo un Dios que se baja hasta someter su divinidad a nuestra humanidad, y puede aparecer como si Dios estaría perdiendo con lo que hizo. Pero Dios ni puede perder, ni puede ser humillado, mas bien se enaltece, y mas que bajarse nos eleva a su categoría divina, llevando a la humanidad a ser nuevamente imagen y semejanza de Dios, por este sublime acto de amor que es la encarnación y su crucifixión. Entonces, el amor de Dios a sus criaturas, no solo es para satisfacer necesidades físicas, espirituales o emocionales, sino que nos eleva hasta igualarnos a el por el amor. Su amor por nosotros nos hace hijos en el Hijo y participamos de la herencia divina, que es la vida eterna. Entonces si nos llamamos hijos de Dios y le decimos Padre a Dios, nuestros actos de amor o caridad, mas que satisfacer necesidades a los demás, deben lograr que toda criatura amada sea igual al amado y se sienta de la misma categoría de los hijos de Dios. Nuestros actos de amor deben colocar a cada criatura amada a nuestro mismo nivel, de esta manera se enaltece la relación y se eleva al nivel del amor divino, lo que aparenta ser un simple acto de amor humano. Por eso el que ama con este amor divino, no se humilla ni pierde, porque su acto de amor esta fundamentado en el amor de Dios, que enaltece y enriquece. No simplemente es llevar a nuestro prójimo a un estado de bienestar, mas bien debemos lograr un estado de igualdad que nos da el ser hijos de Dios y nos lleva a satisfacer todas nuestras necesidades. La verdadera caridad se da cuando se logra esto y solo en ello se logrará la paz. Amen

¡Paz y Bien!!! Diac. Ricardo

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