No estoy solo, Él está presente

Por Diácono Luis Vázquez

A veces nos preguntamos en nuestro interior, el porqué, después de tanta oración, me siento solo, contrariado e inconforme.  Es en ese momento cuando Dios se manifiesta para hacernos sentir su ausencia.  Es en ese momento que nos está pidiendo vaciar ese interior para llenarlo de su amor y para que busquemos refugio en su Divino Amor.  Nos da la libertad para poder compartir su presencia, su amor y  sus enseñanzas.

Él nos dio la vida para buscarlo y la muerte para encontrarlo, según San Agustín.  Tomemos conciencia que Dios está en cada momento de nuestras vidas pero también en nuestro dolor.  No para quitárnoslo sino para seguir en pie como María ante el dolor de verlo en la Cruz.  No sufrimos por sufrir sino que sobrellevarlo con estoicismo y aceptación, nos encamina hacia la luz y hacia nuestra salvación. La sencillez en la vida de oración con su Hijo, Jesús, nos permite amarle y esperar que Él tome las decisiones en este caminar hacia su encuentro.

 

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