Maria: Maestra y Ejemplo del Plan de Salvación, por voluntad de Dios Padre

La devoción a nuestra madre la Virgen Maria nos lleva a entender nuestra relación con Dios. Se podría decir que solo en ella puede la humanidad comprender el plan de salvación que Dios a tenido para nosotros. Ella nos sirve de maestra y de ejemplo. Al meditar los misterios acaecidos alrededor de la persona de Maria nos damos cuenta que todos ellos son fundamentos para nuestra realización como cristiano y por ende para nuestra salvación.

Veamos primero: el misterio de la Inmaculada Concepción de Maria, toca al cristiano en la medida que tenemos que ser liberado del pecado original y de todo pecado para lograr la salvación. Nosotros somos liberados del pecado original por nuestro bautismo, Maria es preservada de este pecado al momento de su concepción, pero como nosotros tiene que luchar y ejercer su libre voluntad para mantenerse en gracia de Dios. Queda claro todo esto cuando los evangelios nos presenta a María dando el Sí al ángel y cuando aparece al pie de la cruz en la pasión de su hijo Jesus. Como Maria, el cristiano, tiene que mantenerse aferrado a la voluntad del Padre, por fuerte que sea el momento.

Segundo: el misterio de la virginidad de Maria, nos lleva pensar en que fuimos creado libres y Dios nos quiere libres. Por lo tanto, así como Maria, se mantuvo intacta, antes, durante y después del parto, el hombre mantiene su libertad e identidad , antes, durante y después de su salvación o resurrección a los cielos. Seremos, dentro del misterio de la resurrección, la persona tal y como fue concebida desde el principio. Dios nos quiere tal y como somos. Su plan de salvación lo lleva acabo desde nuestra realidad humana sin necesidad de cambiarla. Nos deja ser tal y como somos, salvando al hombre desde nuestra propia humanidad. De ahí el misterio de la encarnación que se da en María.

Tercero: el misterio de la asunción de Maria a los cielos nos da una seguridad y mantiene viva nuestra esperanza, de que nuestra humanidad, revestida de la gracia de Dios, algún día llegara al cielo y estaremos a la derecha del Padre junto a Jesus y a María, participando de su Gloria, es decir: de la paz, la felicidad y la plenitud del amor.

Cuarto: el misterio de Maria como la Teotokos, es decir la Madre de Dios, nos lleva a entender el misterio de la salvación donde Dios Padre quiso que participáramos de su divinidad como hijos en su Hijo Jesucristo y nos trata con toda su paternidad en su Misericordia y nos da en Maria una madre que nos protege, nos cobija, nos defiende y nos conduce a su Hijo Jesucristo para que descubriéramos nuestra relación de hermanos con Él y poder llamar a Dios Padre. En la maternidad de Maria es que Jesus puede llamar a Dios Padre y nosotros podemos rezar junto a Él, el Padrenuestro.

Podemos concluir que nuestro ser de cristiano y nuestra salvación tiene sus raices y se fundamental en la obra de salvación que se dio en la persona de Maria. Por lo tanto es necesaria y apremiante que participemos de esa realidad llamada La Virgen María. Nuestro corazón de carne a de transformarse en un corazón de carne-divino, el Corazón de Jesús y de María.

En María se da la plenitud del plan de salvación establecido por Dios por medio de su hijo Jesucristo y nuestra participación en ella nos conduce a nuestra salvación y liberación. El cristiano por voluntad del Padre consigue su salvación a través de la persona de Maria que lo conduce a Jesus y a su realización como cristiano ya que en ella quiso Dios realizarlo todo, cuando se encarno y habito entre nosotros.

“Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grande por mí: su nombre es santo.” Lc 1, 48b-49

Gracias, Señor, por este detalle que tuviste con nosotros a darnos una Madre y conocer cuanto nos ama en el amor de nuestras madres. Amen

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