Unidos en la eternidad

El vínculo de amor entre dos seres que se aman, ya sean pareja, amigos o familiares, si esta cimentado en el amor de Dios, se acrecienta, se hace sublime y pleno al momento de la partida de uno de los dos hacia la vida eterna. Esta persona que a partido y participa del amor pleno de Dios en la resurrección, le añade a la relación previa una dimensión de eternidad que fortalece y acrecienta el amor existente entre los dos. Si la persona que aún permanece en esta vida transforma ese sentimiento, que compartía con la otra persona, que le hace sentir tristeza y pena por su partida, en un amor sublime que nazca de su ser bautizado, es decir en gracia de Dios, descubrirá que más que una separación existe un vínculo de amor que da vida y esperanza, que da paz y alegría, porque llena no sólo la parte material o terrena sino que llena todo el ser, cuerpo y alma. Esta persona puede experimentar una vivencia más profunda y real del amor de Dios, ya que lo vincula a El la persona amada. Entonces podemos decir que cada ser querido que ha partido hacia Dios y vive junto a El, son como eslabones que nos une al amor de Dios y nos nutren con su gracia. Es decir cuando una persona muere, si muere en gracia de Dios, no se lleva ni quita nada, más bien añade y enaltece el vínculo de amor, no dejando un vacío sino llenándolo todo. Vivo ejemplo es Jesús que con su muerte y resurrección nos lleno de la vida divina y nos colmo con todos sus bienes. En Jesús por su naturaleza divina y en los otros por su participación en la vida divina por la gracia de Dios.

¡Paz y Bien!!! Diac. Ricardo

Leave a Reply

Your email address will not be published.