Cristo pagó por cada lágrima tuya que surge de tu sufrimiento

Si lloras, entiende que nadie ni nada merece una lagrima tuya de sufrimiento, ya que esas lágrimas fueron compradas a precio de sangre y de amor. Cristo pago por ellas, con su muerte en la cruz. No es que no llores, llora de alegría, llora de emoción o llora por amor pero nunca llores por “sufrimientos” más bien ofrécelos, que junto a Jesús, tus sufrimientos se tornan en cáliz de salvación, donde se guarda la sangre que nos redimió y nos consuela en todo momento de dolor.
Quien te hace sufrir te hará amar más a Dios en la medida que unas tu sufrimiento al de Cristo y en ese amar “más a Dios” descubrirás que todo tú ser, que todo tú existir esta colmado de paz, de amor y de esperanza. Vive la alegría de su Amor y que tus lágrimas se tornen en lágrimas de esperanza porque tu vida va tomando nuevos rumbos, sostenida por la fuerza del Espíritu de Dios.

¡Paz y Bien!!! Diac. Ricardo

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