¡No es cosa fácil Señor andar en tus caminos!

Andrés, después de estar toda una semana en arduos trabajo al servicio de Dios, se pone en oración y mirando al cielo se dirige al Señor con un grito de desesperación:

¡No es cosa fácil Señor andar en tus caminos!

La gente se pone cada día más imprudente. Eso de tener que ceder en todo momento, o el tener que darlo todo sin esperar nada a cambio.  ¡Cumplir con tanta exigencia!, me cansa y me agobia.

¿No que tu yugo era llevadero y tu carga ligera? Entonces, ¿por qué, Señor, me siento tan fatigado y exhausto?

Hijo mío, lo que tanto te agobia y cansa es que has puesto todo el peso de la tarea en ti mismo y te has olvidado del don de mi gracia.  Te has creído auto suficiente y te has olvidado que es la fuerza de mi espíritu lo que todo lo puede y sostiene.
Si dejaras de mirarte a ti mismo y me miraras.  Si dejaras de buscarte a ti mismo y me buscaras. Si dejaras de amarte a ti mismo y me amaras.  Entonces descubrirás que mirándome, buscándome y amándome, me encontrarías a Mí en ti y te sentirás amado y fortalecido por mi presencia.  Descubrirás que las fuerzas no te faltarán porque estarás sostenido en Mi amor. Si dejas de buscarte a ti mismo me encontrarás.  Si dejas de amarte a ti mismo descubrirás Mi amor y te sentirás amado y realizado.

Señor dame la gracia de buscarte a Ti primero para que estando en Ti pueda caminar por la vida siendo instrumento de la paz y del amor que brotan de tu Corazón, que es la fuente inagotable de tu Misericordia. Que el Espíritu Santo me sostenga y calme todas mis ansias.
Amen.

¡Paz y Bien!!! Diac. Ricardo

 

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