Réquiem para un ser querido: Reverendo Diácono Luis Alberto Vázquez

Réquiem para un ser querido*

Nuestro querido Diácono Don Luis Alberto Vázquez

Silencio y paz.  Fue llevado al país de la vida.

¿para qué hacer preguntas?

Su morada, desde ahora, es el Descanso,

Y su vestido, la Luz.  Para siempre.

Silencio y Paz.  ¿Qué sabemos nosotros?

Dios mío, Señor de la Historia y dueño del ayer y del mañana, en tus manos están las llaves de la vida y de la muerte.  Sin preguntarnos, lo llevaste contigo a la Morada Santa, y nosotros cerramos nuestros ojos, bajamos la frente y simplemente te decimos: está bien.  Sea.

Silencio y paz.

La música fue sumergida en las aguas profundas y todas las nostalgias gravitan sobre las llanuras infinitas.

Se acabó el combate.  Ya no habrá para él lágrimas, ni llanto, ni sobresaltos.  El sol brillará por siempre sobre su frente y una paz intangible asegurará definitivamente sus fronteras.

Señor de la vida y dueño de nuestros destinos, en tus manos depositamos silenciosamente este ser entrañable que se nos fue.

Mientras aquí abajo entregamos a la tierra sus despojos trasitorios, duerma su alma inmortal para siempre en la paz eterna, en tu seno insondable y amoroso, oh Padre de Misericordia.

Silencio y paz.

Nos unimos en oración a nuestro Padre Dios por el eterno descanso de Don Luis y le rogamos a Él y bajo la intercesión de nuestra Virgen de la Providencia, para confiera fortaleza y paz a su viuda Doña Mary, a sus hijas Mari Tere y Mari Pili, a sus yernos, nietos y familiares.

Gracias por todas sus enseñanzas, por compartir sus refelxiones y mensajes en nuestra página web, por ser ejemplo de perseverancia en la oración en la enfermedad, en el amor a Jesús y a su Iglesia, por la cálida acogida que mi mamá Nilda y yo recibimos en su casa, al llevarle la Comunión los domingos en la mañana.  Estoy segura que desde el Cielo, nos dá la bendición.  

*Tomado del libro:  Encuentro: Manual de Oración: Padre Ignacio Larrañaga.

 

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