Category Archives: Diácono Ricardo Martínez

En Ti vivo, pienso, actuó y soy……

Porque ….
Tu gracia es mi fuerza,
Tu misericordia mi motivo,
Tu voluntad mi razón de ser,
Tu palabra mi verdad,
Tu justicia mi deber,
Tu amor mi esperanza,
Tu eternidad mi ilusión ….

Por eso …..
Todo lo aguardo,
todo lo busco,
todo lo espero
y todo lo encuentro
en Ti, mi Señor,
que me sostienes.

Y por estar en Ti …..
Vivo, pienso,
actuó y soy.
Amen.

Diac. Ricardo ¡Paz y Bien!!!

Diálogos con el alma (II)…Tú presencia…..

¿Para donde vas, alma mía, tan presurosa, agitada y afanosa?

Estoy siguiendo tus caminos, mi Señor, llevando Tu Evangelio, Tu Palabra, dándote a entender y conocer, y ya sabes que el tiempo no me da ni para respirar.

¿Y como te sientes?

¿Por qué me lo preguntas?, si tú lo sabes todo.
Estoy un poco agotada, sin fuerzas, me siento que no soy capaz y, perdona decirlo, pero a veces dudo si lo que hago sirve de algo, ¿si tantos años de esfuerzo, dejando mi vida en esto, algún día dará fruto? Pero te prometo que voy a morir con las botas puesta, porque yo seguiré laborando hasta el último momento.

Si me lo preguntas, alma mía, prefiero que te detengas, que dejes tantos afanes, y te quedes a solas y en silencio en mi presencia.
Quisieras que conocieras el otro lado del camino, el don de vivir mi cercanía que nace de la contemplación, la gracia de estar sin necesidad de hacer, porque basta mi presencia.
La gracia de edificar desde el silencio, porque mi palabra es capaz de penetrar aunque no se pronuncie.
La gracia de darme a conocer por la irradiación de la luz que da Mi presencia a tu alma, sin necesidad de mover ni un miembro de tu cuerpo, porque Mi Luz es capaz de alumbrar todos los confines del universo.
La gracia de hacer en la quietud de tu nada, por que no eres tú el que hace, sino es Mi Palabra la que es capaz de crear y transformar todas las cosas.
Por eso te pido ven y quédate en mi presencia, no me digas nada, quédate serena y tranquila y solo siente el frescor y calor a la vez, que da mi presencia cuando Mi Espíritu llena tu alma. Luego te darás cuenta que solo eso basta y tu vida será transformada y transformaras corazones y convertirás almas.

Hoy, mi Señor, quisiera quedarme, como tu dices, en tu presencia.
Dame la gracia para saber callar, para saber detenerme, saber entregarme a Ti y reconocer que solo Tu gracia me basta para ser instrumento de tu luz y misericordia. Amen

¡Paz y Bien!!!
Diac. Ricardo Martínez Duran

Diálogos con el alma… encontrarte mi Señor

Alma mía, te veo un poco confundida y angustiada, ¿quieres contarme lo que te pasa?

Te ando buscando a Ti, mi Señor, y a veces creo encontrarte para luego descubrir que no estabas.

Y, ¿donde me buscas? Alma mía.

Te busco en el sagrario, te busco entre los pobres, te busco en los enfermos, te busco en cada persona que necesita amor y misericordia. Te busco en la inocencia de los niños, te busco en el ímpetu de los jóvenes, te busco en la experiencia de los viejos, te busco en la oración, te busco en los libros, ya vez, te busco en todas partes y en toda persona, pero no logró encontrarte. Por eso siento temor, angustia y soledad. Por eso no puedo encontrar la paz, porque creo que Tu eres la paz y solo en Ti puedo ser feliz. Por eso me angustia no encontrarte, por eso, después de tantos años, caminando por tus caminos y llevando el evangelio, sigo teniendo miedo y, de vez en cuando, experimentó la tristeza.

No sabes, alma mía, que antes de poderme encontrar en todos esos sitios y personas, tienes que encontrarme y vivirme dentro de ti. No sabes que debes experimentar mi presencia, sentir mi fuego abrazador, y sentir que estoy en ti mismo. ¿Como puedes buscarme fuera de ti, sino me has encontrado en ti con toda mi realidad, mi misericordia y amor.

¡Oh, ml Señor, desde hoy quiero encontrarme contigo en mi!

Pero recuerda, alma mía, no basta encontrarme, tienes que meditarme, contemplarme, saborearme, para que puedas no sólo entenderme sino convertirte tu en mi, desde y con toda la profundidad de tu ser, y de esa manera podrás siempre, no solo encontrarme, sino también experimentar mi presencia, en cada persona, en cada lugar del universo y en todas las situaciones que te toquen vivir. Serán tal estas vivencias, que no importe lo que pase me podrás sentir, palpar y vivirás la paz, el amor y el gozo, de esta realidad sublime de estar en ti, en comunidad con los demás y con Mi creación.

¡Oh, mi Señor! Acrecienta en mi el deseo de buscarte, comprenderte y amarte, desde mi nada que se hace todo en tu presencia. ¡Ven Señor Jesus! Amen.

¡Paz y Bien!
Diac. Ricardo